<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Michael Thallium &#187; El autor en su voz</title>
	<atom:link href="http://www.michaelthallium.com/category/el-autor-en-su-voz/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.michaelthallium.com</link>
	<description>No qué, sino cómo. Etimogogia en acción.</description>
	<lastBuildDate>Thu, 02 Nov 2023 11:28:29 +0000</lastBuildDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=2.8.6</generator>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
			<item>
		<title>Sentencias sabias</title>
		<link>http://www.michaelthallium.com/2023/01/29/sentencias-sabias/</link>
		<comments>http://www.michaelthallium.com/2023/01/29/sentencias-sabias/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 29 Jan 2023 12:04:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Michael Thallium</dc:creator>
				<category><![CDATA[El autor en su voz]]></category>
		<category><![CDATA[Etimogogia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.michaelthallium.com/?p=3310</guid>
		<description><![CDATA[<p style="text-align: center;"></p>
<p>Cuando estaba hablando por teléfono con él, era consciente de que iba a ser la última vez que escuchara su voz. De fondo también se oía la de ella. Ellos le habían dado la vida y sabía que ya no los escucharía. Ellos lo ignoraban, por supuesto. Maldijo el don de la omnisciencia. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-large wp-image-3311" title="Omnisciencia" src="http://www.michaelthallium.com/wp-content/uploads/2023/01/Diseño-sin-título-12-1024x576.jpg" alt="Omnisciencia" width="491" height="277" /></p>
<p>Cuando estaba hablando por teléfono con él, era consciente de que iba a ser la última vez que escuchara su voz. De fondo también se oía la de ella. Ellos le habían dado la vida y sabía que ya no los escucharía. Ellos lo ignoraban, por supuesto. Maldijo el don de la omnisciencia. La conversación estaba siendo intrascendente, impropia de una última conversación de personas que se despiden para siempre. Ellos, felizmente intrascendentes, ignoraban que era una despedida. Andaban ordenando la casa. Tu hermana estará al llegar, te esperamos para comer, le dijeron. Él sabía que dejarían de existir apenas una hora después de colgar el teléfono. Tenía la opción de hacer de esa última conversación un acto de amor inolvidable, pero dejó que la muerte siguiera su curso. El don de la omnisciencia no le había llegado con el de la omnipotencia. Saberlo todo no lo capacitaba para cambiar nada. Había aceptado ese don con serenidad.</p>
<p>Cuando colgó el teléfono, se vistió para salir y recorrer en coche las dos horas y media que lo separaban de la casa de sus padres. Dejó que la vida siguiera su curso. Su hermana, entre desconsolados sollozos, lo llamó a la hora que sabía que lo llamaría para comunicarle que papá y mamá habían tenido un accidente tan fatal como absurdo. Parece que ni te inmutas, siempre tan impertérrito, le recriminó. Ven ya, y colgó. Él recorrió la hora de trayecto que aún le quedaba hasta llegar a su destino. Allí abrazaría a su hermana. Ella lloraría en el reconfortante consuelo de sus brazos, ignorante de que él también sabía el día en que ella moriría. La abrazaría con amor. Sabía que él moriría antes que ella. Pero para eso aún quedaban algunos años.</p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;">Saberlo todo no te habilita para cambiar nada.<br />
Para cambiar no es necesario saberlo todo.<br />
No saber y no cambiar son incompatibles.<br />
La serenidad es fiel compañera de una vida consciente.</p>
</blockquote>
<p style="margin: 0px; padding: 0px; font-size: 12.8px; -webkit-text-stroke-width: initial; text-align: justify; line-height: normal; font-family: Arial; -webkit-text-stroke-color: #000000;"><strong>Michael Thallium</strong></p>
<p style="margin: 0px; padding: 0px; font-size: 12.8px; -webkit-text-stroke-width: initial; text-align: justify; line-height: normal; font-family: Arial; color: #021eaa; -webkit-text-stroke-color: #666666;"><span style="color: #808000; -webkit-text-stroke-color: #808000;"><strong>Etimogogia </strong></span><span style="color: #018000; -webkit-text-stroke-color: #018000;"><strong>en </strong></span><span style="color: #808000; -webkit-text-stroke-color: #808000;"><strong>acción</strong></span><span style="color: #000000; -webkit-text-stroke-color: #000000;"><strong><br />
</strong><a style="color: #09763f; font-weight: bold; text-decoration: none;" href="http://www.michaelthallium.com/"><span style="-webkit-text-stroke-color: #666666;"><strong>Ponte en contacto conmigo aquí</strong></span></a></span>
</p>
<p style="margin: 0px; padding: 0px; font-size: 12.8px; -webkit-text-stroke-width: initial; text-align: justify; line-height: normal; font-family: Arial; -webkit-text-stroke-color: #000000;">También puedes encontrarme y conectar conmigo en:</p>
<p style="margin: 0px; padding: 0px; font-size: 12.8px; -webkit-text-stroke-width: initial; text-align: justify; line-height: normal; font-family: Arial; color: #021eaa; -webkit-text-stroke-color: #666666;"><span style="color: #000000; -webkit-text-stroke-color: #000000;">Facebook <a style="color: #09763f; font-weight: bold; text-decoration: none;" href="https://www.facebook.com/michaelthallium"><span style="-webkit-text-stroke-color: #666666;"><strong>Michael Thallium</strong></span></a> y Twitter <span style="-webkit-text-stroke-color: #666666;"><strong><a style="color: #09763f; text-decoration: none;" href="https://twitter.com/MichaelThallium/">Michael Thallium</a></strong></span></span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.michaelthallium.com/2023/01/29/sentencias-sabias/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Gracias por existir</title>
		<link>http://www.michaelthallium.com/2022/11/13/gracias-por-exisitir/</link>
		<comments>http://www.michaelthallium.com/2022/11/13/gracias-por-exisitir/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 13 Nov 2022 12:47:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Michael Thallium</dc:creator>
				<category><![CDATA[El autor en su voz]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.michaelthallium.com/?p=3253</guid>
		<description><![CDATA[<p style="text-align: center;"></p>
<p>—Hay veces que no quiero existir —la voz de Tevatai sonaba melancólica, pero serena, al otro lado del teléfono—. Esta semana he deseado convertirme en un ángel…</p>
<p>Saorsa, que lo amaba profundamente, sabía que, aunque resonaran en el oído con belleza y hondura, esas palabras destilaban desesperanza y amargura. Era un modo poético de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-large wp-image-3254" title="Diseño sin título-2" src="http://www.michaelthallium.com/wp-content/uploads/2022/11/Diseño-sin-título-2-1024x576.jpg" alt="Diseño sin título-2" width="491" height="277" /></p>
<p>—Hay veces que no quiero existir —la voz de Tevatai sonaba melancólica, pero serena, al otro lado del teléfono—. Esta semana he deseado convertirme en un ángel…</p>
<p>Saorsa, que lo amaba profundamente, sabía que, aunque resonaran en el oído con belleza y hondura, esas palabras destilaban desesperanza y amargura. Era un modo poético de eludir la palabra muerte. Tevatai era escritor, un escritor con muy pocos lectores; Saorsa, matemática. Ahora les separaban miles de kilómetros. No podía abrazarlo ni besarlo ni regalarle esa mirada amorosa que le hiciera comprender que no, que se equivocaba al decir esas cosas.</p>
<p>—Este mundo me viene muy grande, Saorsa. Lo hago todo mal. Y cada vez es peor.  Si a mí me ocurriera algo, me convertiría en un ángel para cuidaros a todos. Anoche lo deseé tanto que pensé: “¡Al final puede que suceda!”</p>
<p>—No te va a ocurrir nada y ya eres un ángel. Y no lo haces todo mal —respondió finalmente Saorsa.</p>
<p>—Me alegraría si estuviera en el cielo. Allí estaría mejor, sí, y mi gente también debería alegrarse de ello.</p>
<p>Saorsa, acostumbrada a ese lenguaje limpio y puro de la Matemática, no podía decirle que ella no creía en el cielo. Sus palabras la entristecían, pero en el fondo sabía que Tevatai se equivocaba: no era necesario que se transformase en un ángel, porque ya lo era en la Tierra. Tevatai era quince años más joven que Saorsa. Cuando se conocieron en un país extranjero para los dos se amaron todas las noches hasta que el destino los devolvió al lugar donde cada uno de ellos había nacido. A Saorsa no le hubiera importado engendrar un hijo con Tevatai. De hecho, lo deseó tanto cuando sentía el cuerpo de Tevatai dentro del suyo y sus almas se fundían en una sola…</p>
<p>—Nunca, nunca, nunca, ningún hijo debería tener un padre que a veces quiere morirse. Ya sabes cómo es un niño que crece con un padre así, con un padre que finalmente se deja morir. Saorsa, recuerda estas palabras: sea contigo o no, no me dejes ser padre. No me animes a ello. Muchas veces hago daño a la gente sin querer…</p>
<p>—Eso no es cierto —intervino tajante Saorsa—, no haces daño a la gente, sino más bien al contrario.</p>
<p>Quizás Tevatai no entendiera esas palabras de Saorsa, pero lo cierto es que, cuando las pronunció, un pensamiento se le estaba cruzando por la cabeza, un pensamiento que finalmente se transformaría en la refutación de esas melancólicas declaraciones que Tevatai decía al teléfono. No, no sólo sería una refutación, sino la redención de aquel estado casi depresivo en el que el escritor se estaba sumiendo. Saorsa estaba más convencida que nunca: dedicaría toda su inteligencia, todos sus conocimientos, toda su existencia, a formular la ecuación que demostrara que Tevatai ya era un ángel, que no lo hacía todo mal, que el mundo no le venía grande. Cuando formulase esa ecuación, acudiría allí donde Tevatai estuviera para darle una sorpresa y dejar las hojas escritas de su puño y letra repartidas encima de una mesa, de un sofá o de un mueble. Esa sería su prueba de amor y así Tevatai podría seguir escribiendo el libro de su vida, de una vida dichosa.</p>
<p>Saorsa se sonrió, segura del éxito de la bella y pura formulación matemática que concebiría. Fue entonces cuando, gozosa, concentró todas esas cifras alfanuméricas aún no escritas en tres palabras que lo decían todo:</p>
<p>—Gracias por existir.</p>
<p>Tevatai no lo comprendió, pero sintió un algo, un no sabía muy bien qué.</p>
<p style="margin: 0px; padding: 0px; font-size: 12.800000190734863px; -webkit-text-stroke-width: initial; text-align: justify; line-height: normal; font-family: Arial; -webkit-text-stroke-color: #000000;"><strong>Michael Thallium</strong></p>
<p style="margin: 0px; padding: 0px; font-size: 12.800000190734863px; -webkit-text-stroke-width: initial; text-align: justify; line-height: normal; font-family: Arial; color: #021eaa; -webkit-text-stroke-color: #666666;"><span style="color: #808000; -webkit-text-stroke-color: #808000;"><strong>Etimogogia </strong></span><span style="color: #018000; -webkit-text-stroke-color: #018000;"><strong>en </strong></span><span style="color: #808000; -webkit-text-stroke-color: #808000;"><strong>acción</strong></span><span style="color: #000000; -webkit-text-stroke-color: #000000;"><strong><br />
</strong><a style="color: #09763f; font-weight: bold; text-decoration: none;" href="http://www.michaelthallium.com/"><span style="-webkit-text-stroke-color: #666666;"><strong>Ponte en contacto conmigo aquí</strong></span></a></span>
</p>
<p style="margin: 0px; padding: 0px; font-size: 12.800000190734863px; -webkit-text-stroke-width: initial; text-align: justify; line-height: normal; font-family: Arial; -webkit-text-stroke-color: #000000;">También puedes encontrarme y conectar conmigo en:</p>
<p style="margin: 0px; padding: 0px; font-size: 12.800000190734863px; -webkit-text-stroke-width: initial; text-align: justify; line-height: normal; font-family: Arial; color: #021eaa; -webkit-text-stroke-color: #666666;"><span style="color: #000000; -webkit-text-stroke-color: #000000;">Facebook <a style="color: #09763f; font-weight: bold; text-decoration: none;" href="https://www.facebook.com/michaelthallium"><span style="-webkit-text-stroke-color: #666666;"><strong>Michael Thallium</strong></span></a> y Twitter <span style="-webkit-text-stroke-color: #666666;"><strong><a style="color: #09763f; text-decoration: none;" href="https://twitter.com/MichaelThallium/">Michael Thallium</a></strong></span></span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.michaelthallium.com/2022/11/13/gracias-por-exisitir/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Y seréis buenas madres</title>
		<link>http://www.michaelthallium.com/2022/11/07/y-sereis-buenas-madres/</link>
		<comments>http://www.michaelthallium.com/2022/11/07/y-sereis-buenas-madres/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 07 Nov 2022 06:22:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Michael Thallium</dc:creator>
				<category><![CDATA[El autor en su voz]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.michaelthallium.com/?p=3243</guid>
		<description><![CDATA[<p style="text-align: center;"></p>
<p>“¿No haríais igual vosotras? Si fueran a mataros mañana con vuestro hijo, ¿no le daríais de comer hoy?”, eso escribió Primo Levi allá por 1958 en Si esto es un hombre. Primo es un nombre extraño para un hombre. Quizás no en italiano, pero sí en español. Amén de significar el primero y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-large wp-image-3244" title="Diseño sin título" src="http://www.michaelthallium.com/wp-content/uploads/2022/11/Diseño-sin-título-1024x576.jpg" alt="Diseño sin título" width="430" height="242" /></p>
<p>“¿No haríais igual vosotras? Si fueran a mataros mañana con vuestro hijo, ¿no le daríais de comer hoy?”, eso escribió Primo Levi allá por 1958 en <em>Si esto es un hombre</em>. Primo es un nombre extraño para un hombre. Quizás no en italiano, pero sí en español. Amén de significar el primero y también de ser el hijo del tío de una persona, suele referirse a alguien incauto que se deja embaucar con embelecos. Primo Levi no era un primo. Era inteligente, era un sabio. De él supe hace años leyendo <em>Elogio de la imperfección</em> de Rita Levi Montalcini… otra sabia. Pero no es de Rita ni de Primo Levi de quien quería hablar, sino de lo que Primo dejó escrito al referirse a las madres en los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. Y yo os lo repito ahora a vosotras, madres del siglo XXI: si fueran a mataros mañana con vuestro hijo, ¿no le daríais de comer hoy? Os lo pregunta alguien que mientras escribe estas palabras escucha de fondo, cómodamente en el salón de su casa, las <em>Canciones de cuna op. 110 </em>de Weinberg. Las canta Channa Malkin, una joven madre cantante. ¿Le daría ella también hoy de comer a su pequeño? Pero tampoco quiero hablar de Channa ni de su hijo. Me dirijo a vosotras, mujeres que vivís cómodamente en vuestros hogares, ¿les daríais de comer a vuestros hijos si supierais que mañana os matarán con ellos?</p>
<p>¿Y Adina? ¿Le dará de comer a su hijo hoy? A Adina no la conocéis. No la habéis visto jamás, como tantas otras personas tampoco la han visto nunca. No. No le dará de comer hoy. Tirada en el suelo mira a su hijo. La acaban de violar. Violar es una palabra aséptica: acaban de desgarrarle la entraña. Sabe que mañana los matarán a los dos. No, hoy no le dará de comer. El dolor y la desesperanza le impiden hacer un último acto de compasión. ¿Es una mala madre? Le viene un recuerdo absurdo a la cabeza: un parque apacible, con árboles y hierba verde bien cuidada, al que un sol otoñal baña en el silencio de la siesta. De aquel parque hoy no queda nada sino abrojos. El pequeño la mira con el pasmo de quien no comprende nada. Gatea hasta alcanzar el rostro de su madre. Adina no tiene fuerzas. La guerra le ha quitado muchas cosas. También le arrebató al padre de su hijo hace unas semanas. Lo mataron en el umbral de la puerta de la casa en que vivían mientras el pequeño dormía. Adina vio cómo le descerrajaban dos tiros: uno en el corazón y otro en la cabeza. Ahora ya no vive en una casa. Ni siquiera vive. Malvive. No le queda más que esperar la muerte. Ya ni el miedo puede apoderarse de ella. El pequeño, hambriento, busca una teta a la que agarrarse. No. Adina no le dará de comer hoy. El recuerdo de aquellos árboles y de esa hierba bien cuidada y verde se desvanece…</p>
<p>Y vosotras, mujeres al cobijo de vuestros móviles y ordenadores, ¿no seréis buenas madres y les daréis hoy de comer a vuestros hijos?</p>
<p style="margin: 0px; padding: 0px; font-size: 12.800000190734863px; -webkit-text-stroke-width: initial; text-align: justify; line-height: normal; font-family: Arial; -webkit-text-stroke-color: #000000;"><strong>Michael Thallium</strong></p>
<p style="margin: 0px; padding: 0px; font-size: 12.800000190734863px; -webkit-text-stroke-width: initial; text-align: justify; line-height: normal; font-family: Arial; color: #021eaa; -webkit-text-stroke-color: #666666;"><span style="color: #808000; -webkit-text-stroke-color: #808000;"><strong>Etimogogia </strong></span><span style="color: #018000; -webkit-text-stroke-color: #018000;"><strong>en </strong></span><span style="color: #808000; -webkit-text-stroke-color: #808000;"><strong>acción</strong></span><span style="color: #000000; -webkit-text-stroke-color: #000000;"><strong><br />
</strong><a style="color: #09763f; font-weight: bold; text-decoration: none;" href="http://www.michaelthallium.com/"><span style="-webkit-text-stroke-color: #666666;"><strong>Ponte en contacto conmigo aquí</strong></span></a></span>
</p>
<p style="margin: 0px; padding: 0px; font-size: 12.800000190734863px; -webkit-text-stroke-width: initial; text-align: justify; line-height: normal; font-family: Arial; -webkit-text-stroke-color: #000000;">También puedes encontrarme y conectar conmigo en:</p>
<p style="margin: 0px; padding: 0px; font-size: 12.800000190734863px; -webkit-text-stroke-width: initial; text-align: justify; line-height: normal; font-family: Arial; color: #021eaa; -webkit-text-stroke-color: #666666;"><span style="color: #000000; -webkit-text-stroke-color: #000000;">Facebook <a style="color: #09763f; font-weight: bold; text-decoration: none;" href="https://www.facebook.com/michaelthallium"><span style="-webkit-text-stroke-color: #666666;"><strong>Michael Thallium</strong></span></a> y Twitter <span style="-webkit-text-stroke-color: #666666;"><strong><a style="color: #09763f; text-decoration: none;" href="https://twitter.com/MichaelThallium/">Michael Thallium</a></strong></span></span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.michaelthallium.com/2022/11/07/y-sereis-buenas-madres/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Los premios</title>
		<link>http://www.michaelthallium.com/2022/09/17/los-premios/</link>
		<comments>http://www.michaelthallium.com/2022/09/17/los-premios/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 17 Sep 2022 11:16:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Michael Thallium</dc:creator>
				<category><![CDATA[El autor en su voz]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.michaelthallium.com/?p=3201</guid>
		<description><![CDATA[<p style="text-align: center;"></p>
<p>Me ocurre con los premios lo mismo que a la mayoría de niñas con el juego del fútbol: uno sabe que existen, pero pasa de ellos. Me refiero en concreto a los premios Cervantes, Princesa de Asturias, Nobel… aunque bien valdrían como ejemplos otros tantos de cientos de premios. Dudo mucho —es un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-large wp-image-3202" title="WhatsApp Image 2022-09-17 at 13.05.57" src="http://www.michaelthallium.com/wp-content/uploads/2022/09/WhatsApp-Image-2022-09-17-at-13.05.57-1023x315.jpg" alt="WhatsApp Image 2022-09-17 at 13.05.57" width="430" height="132" /></p>
<p>Me ocurre con los premios lo mismo que a la mayoría de niñas con el juego del fútbol: uno sabe que existen, pero pasa de ellos. Me refiero en concreto a los premios Cervantes, Princesa de Asturias, Nobel… aunque bien valdrían como ejemplos otros tantos de cientos de premios. Dudo mucho —es un modo de hablar: no lo dudo, lo aseguro— que algún día me otorgasen ninguno de ellos. Primero, porque no he hecho mérito alguno; segundo, porque tampoco he creado ninguna obra ejemplar; y, tercero, porque no estoy muy seguro —otro modo de hablar: sí que lo estoy— de que me gustara figurar en la lista de premiados con otras personas que ya han sido premiadas, por aquello de que quizás uno considere que si a este o a esta les han dado el premio, cualquiera entonces puede recibirlo. Seguramente —y esto sí que no es un modo de hablar, lo afirmo— habrá muchas personas que los merezcan de sobra, pero esas tantas otras que en opinión de uno no lo merecen deslucen el galardón. En el fondo, un premio tampoco deja de ser una opinión. Es la opinión de un comité de expertos que deciden quién se lleva el gato al agua en función de gustos, coyunturas políticas y modas a la sazón.</p>
<p>Un premio —según cuál, claro está— es, en realidad, dinerito que el flamante galardonado se lleva al bolsillo. Queda mucho mejor decir “otorgo un premio” que “doy dinero”, aunque dado los tiempos que corren —en los que todos, con mayor o menor fortuna, hacemos girar la noria del consumismo— no sería descabellado hablar de “donaciones de dinero&#8221;  en lugar de “premios”. Así, uno podría decir, sin que sea vergonzante, &#8220;me han donado dinero”. Quizás así también a uno no le importaría figurar en la lista de receptores de dinero, por aquello de la envidia cochina o en pos de la democracia y de la igualdad: “oye, que si a este le dieron dinero, por qué a mí no”. A nadie le amarga un euro. Sin embargo, mejor no menearlo y dejar las cosas como están: cada premiado a su olivo y tengamos la fiesta en paz.</p>
<p>Dentro de cien años, cuando los humanos miren atrás —si es que siguen mirando al pasado en lugar de vivir en un futuro continuo, como puede que ocurra— se dirán &#8220;¡Pero cómo pudieron estos premiar a tal o cual persona!”, al igual que nosotros hoy nos decimos “¡Pero cómo a aquellos se les ocurrió premiar a Mengano o a Zutana!”, y nos llevamos las manos a la cabeza e incluso pretendemos anular, deslegitimar, los premios que otros, muchos años atrás, concedieron a Fulano de Tal o Perengana de Cual.</p>
<p style="text-align: center;"><iframe width="560" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/DA1M9v4kUrs" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></p>
<p>Por lo que se refiere a los libros, a uno sólo le queda el consuelo personal de ir haciéndose con una humilde biblioteca que albergue a esos autores a quienes uno les daría un premio. Qué satisfacción la de sacar un libro del anaquel, ojearlo, sopesarlo, sonreír complacientemente y poder decir: para ti el mejor de los premios, la relectura. ¡Oh, vanidad de vanidades, o sea, vanidad superlativa! Uno no se da cuenta de que cuando muera, otros vendrán que, al ver esos anaqueles de premiados <em>ad libitum</em>, hagan una mueca de pasmo, se lleven las manos a la cabeza y maldigan: ¡Pero cómo este pudo haber leído estas cosas! ¡A la basura o al baratillo! Y es que a ellos esos libros les importarán lo mismo que a la mayoría de niñas el fútbol y a mí los premios Cervantes, Princesa de Asturias, Nobel y demás.</p>
<p style="margin: 0px; padding: 0px; font-size: 12.800000190734863px; -webkit-text-stroke-width: initial; text-align: justify; line-height: normal; font-family: Arial; -webkit-text-stroke-color: #000000;"><strong>Michael Thallium</strong></p>
<p style="margin: 0px; padding: 0px; font-size: 12.800000190734863px; -webkit-text-stroke-width: initial; text-align: justify; line-height: normal; font-family: Arial; color: #021eaa; -webkit-text-stroke-color: #666666;"><span style="color: #808000; -webkit-text-stroke-color: #808000;"><strong>Etimogogia </strong></span><span style="color: #018000; -webkit-text-stroke-color: #018000;"><strong>en </strong></span><span style="color: #808000; -webkit-text-stroke-color: #808000;"><strong>acción</strong></span><span style="color: #000000; -webkit-text-stroke-color: #000000;"><strong><br />
</strong><a style="color: #09763f; font-weight: bold; text-decoration: none;" href="http://www.michaelthallium.com/"><span style="-webkit-text-stroke-color: #666666;"><strong>Ponte en contacto conmigo aquí</strong></span></a></span>
</p>
<p style="margin: 0px; padding: 0px; font-size: 12.800000190734863px; -webkit-text-stroke-width: initial; text-align: justify; line-height: normal; font-family: Arial; -webkit-text-stroke-color: #000000;">También puedes encontrarme y conectar conmigo en:</p>
<p style="margin: 0px; padding: 0px; font-size: 12.800000190734863px; -webkit-text-stroke-width: initial; text-align: justify; line-height: normal; font-family: Arial; color: #021eaa; -webkit-text-stroke-color: #666666;"><span style="color: #000000; -webkit-text-stroke-color: #000000;">Facebook <a style="color: #09763f; font-weight: bold; text-decoration: none;" href="https://www.facebook.com/michaelthallium"><span style="-webkit-text-stroke-color: #666666;"><strong>Michael Thallium</strong></span></a> y Twitter <span style="-webkit-text-stroke-color: #666666;"><strong><a style="color: #09763f; text-decoration: none;" href="https://twitter.com/MichaelThallium/">Michael Thallium</a></strong></span></span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.michaelthallium.com/2022/09/17/los-premios/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Y nos vamos solos</title>
		<link>http://www.michaelthallium.com/2022/09/13/y-nos-vamos-solos/</link>
		<comments>http://www.michaelthallium.com/2022/09/13/y-nos-vamos-solos/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 13 Sep 2022 17:58:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Michael Thallium</dc:creator>
				<category><![CDATA[El autor en su voz]]></category>
		<category><![CDATA[Etimogogia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.michaelthallium.com/?p=3198</guid>
		<description><![CDATA[<p style="text-align: center;"></p>
<p>Muchas veces no nos damos cuenta. Especialmente ahora, en estos tiempos en los que parece que todo es inmediato y que todos tenemos abierta una ventana al mundo digital para hacernos notar y mostrarnos rápidamente. Sin embargo, obviamos que nuestra historia se ha construido con personas anónimas de las que sabemos más bien [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-large wp-image-3233" title="Diseño sin título-69" src="http://www.michaelthallium.com/wp-content/uploads/2022/09/Diseño-sin-título-69-1024x576.jpg" alt="Diseño sin título-69" width="491" height="277" /></p>
<p>Muchas veces no nos damos cuenta. Especialmente ahora, en estos tiempos en los que parece que todo es inmediato y que todos tenemos abierta una ventana al mundo digital para hacernos notar y mostrarnos rápidamente. Sin embargo, obviamos que nuestra historia se ha construido con personas anónimas de las que sabemos más bien poco o nada. ¿Quién fue Marcus Meibomius? ¡A quién le importa! Y si por él conocemos hoy algo de Arístides Quintiliano, ¡qué más da! ¡Es irrelevante!</p>
<p>Y también la historia es caprichosa: da fama a quienes en vida no la tuvieron. ¡Kafka! ¡Pero si apenas se conocieron sus escritos antes de que falleciera de tuberculosis en 1924! Y si se hubieran quemado sus papeles tal y como dejó dicho, jamás hubiésemos sabido de él, ni de sus libros y tampoco la palabra ‘kafkiano’ hubiera entrado en los diccionarios. Hete ahí una prueba más de que algún día seguramente también desaparezca.</p>
<p>Lo inmediato nos impide vernos, somos invisibles ante quienes pasan de largo azacanados sin saber siquiera que queremos hacernos notar, que nos hagan caso. Somos la anécdota del tiempo que vivimos en la faz de la Tierra. A muy pocos se les incluye una palabra que los memore en un diccionario. Casi todos nacemos con la esperanza que en nosotros ponen los progenitores. Todos nos vamos solos, ignorando qué será de todo lo que queda atrás.</p>
<p style="margin: 0px; padding: 0px; font-size: 12.800000190734863px; -webkit-text-stroke-width: initial; text-align: justify; line-height: normal; font-family: Arial; -webkit-text-stroke-color: #000000;"><strong>Michael Thallium</strong></p>
<p style="margin: 0px; padding: 0px; font-size: 12.800000190734863px; -webkit-text-stroke-width: initial; text-align: justify; line-height: normal; font-family: Arial; color: #021eaa; -webkit-text-stroke-color: #666666;"><span style="color: #808000; -webkit-text-stroke-color: #808000;"><strong>Etimogogia </strong></span><span style="color: #018000; -webkit-text-stroke-color: #018000;"><strong>en </strong></span><span style="color: #808000; -webkit-text-stroke-color: #808000;"><strong>acción</strong></span><span style="color: #000000; -webkit-text-stroke-color: #000000;"><strong><br />
</strong><a style="color: #09763f; font-weight: bold; text-decoration: none;" href="http://www.michaelthallium.com/"><span style="-webkit-text-stroke-color: #666666;"><strong>Ponte en contacto conmigo aquí</strong></span></a></span>
</p>
<p style="margin: 0px; padding: 0px; font-size: 12.800000190734863px; -webkit-text-stroke-width: initial; text-align: justify; line-height: normal; font-family: Arial; -webkit-text-stroke-color: #000000;">También puedes encontrarme y conectar conmigo en:</p>
<p style="margin: 0px; padding: 0px; font-size: 12.800000190734863px; -webkit-text-stroke-width: initial; text-align: justify; line-height: normal; font-family: Arial; color: #021eaa; -webkit-text-stroke-color: #666666;"><span style="color: #000000; -webkit-text-stroke-color: #000000;">Facebook <a style="color: #09763f; font-weight: bold; text-decoration: none;" href="https://www.facebook.com/michaelthallium"><span style="-webkit-text-stroke-color: #666666;"><strong>Michael Thallium</strong></span></a> y Twitter <span style="-webkit-text-stroke-color: #666666;"><strong><a style="color: #09763f; text-decoration: none;" href="https://twitter.com/MichaelThallium/">Michael Thallium</a></strong></span></span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.michaelthallium.com/2022/09/13/y-nos-vamos-solos/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La rana más pequeña y venenosa</title>
		<link>http://www.michaelthallium.com/2022/09/07/la-rana-mas-pequena-y-venenosa/</link>
		<comments>http://www.michaelthallium.com/2022/09/07/la-rana-mas-pequena-y-venenosa/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 07 Sep 2022 07:29:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Michael Thallium</dc:creator>
				<category><![CDATA[El autor en su voz]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.michaelthallium.com/?p=3190</guid>
		<description><![CDATA[<p style="text-align: center;"></p>
<p>—Si verdaderamente pudiera reencarnarme, lo haría en rana.
—¿Para qué ser rana? ¡Absurdo!
—No sería una rana cualquiera, sería la más pequeña y venenosa del mundo.
—¡Ya ves tú! Rana pequeña y venenosa. ¡Un sinsentido!
—Lo que más me fastidia es el color amarillo que tendría. Para muchos humanos el amarillo es el color de la envidia, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-large wp-image-3191" title="La rana más pequeña y venenosa" src="http://www.michaelthallium.com/wp-content/uploads/2022/09/La-rana-más-pequeña-y-venenosa-1024x576.jpg" alt="La rana más pequeña y venenosa" width="491" height="277" /></p>
<p>—Si verdaderamente pudiera reencarnarme, lo haría en rana.<br />
—¿Para qué ser rana? ¡Absurdo!<br />
—No sería una rana cualquiera, sería la más pequeña y venenosa del mundo.<br />
—¡Ya ves tú! Rana pequeña y venenosa. ¡Un sinsentido!<br />
—Lo que más me fastidia es el color amarillo que tendría. Para muchos humanos el amarillo es el color de la envidia, es el color de los ictéricos, es decir, de los enfermos. Pero mi amarillo sería un amarillo brillante, dorado, casi fosforito, para llamar la atención.<br />
—Sí, también hay humanos que se ponen lazos amarillos. También llaman la atención, aunque no son fosforitos.<br />
—Yo sería rana para vengarme.<br />
—¿Vengarte? ¿De quién?<br />
—Vengarme por vengarme. Sin más razón. De hecho, sin razón alguna. Con mi veneno podría aniquilar a miles de humanos en cuestión de segundos.<br />
—¡Desvarías! No podrías.<br />
—¡Oh, sí! ¡Claro que podría! Con tan solo un miligramo del tósigo batracio de mi piel aniquilaría a más de diez personas en muy pocos segundos.<br />
—Serías carne de cañón… Muy pronto los humanos te utilizaríamos como arma. Te acercaríamos a la llama del fuego para que exhalaras el veneno y lo utilizaríamos como dardo envenenado…<br />
—No lo <em>exhalaría</em>, lo <em>exudaría</em>. A ti también te aniquilaría por utilizar mal las palabras.<br />
—¿Pero no has dicho que te vengarías sin razón alguna?<br />
—Cierto, aunque ahora no hablaba como rana, sino como humano. Los humanos utilizaríais mi ponzoña exudada para matar con una intención. ¡Sois intencionados! Mi aniquilación sería arbitraria. Matar por matar, por puro alarde natural, ni siquiera por placer. Me arrimaría a los humanos y al poner mi piel en contacto con la suya, empezarían a sentir los espasmos musculares, y en muy pocos segundos caerían fulminados cuando los pulmones y el corazón se les pararan. No podrían respirar y la sangre dejaría de correrles por las venas. Una muerte silenciosa, eficaz.<br />
—¡Te equivocas! Seguro que para tener esa virtud aniquilante deberías vivir en un hábitat muy particular, húmedo, cálido, remoto. Pocos seres humanos tendrías ocasión de encontrarte. Además, ¡las ranas viven muy poco! Tu existencia sería muy corta. No podrías matarnos a todos.<br />
—Esa sería la única intención que me llevaría de este mundo a mi reencarnación en rana: la de moverme allí donde hubiera humanos. En cuanto a lo de mi corta existencia, en dos años, como poco, podría exterminar un mínimo de 72.000 individuos. Sin esfuerzo y sin hacer ruido. Silenciosamente…<br />
—¡Vuelves a equivocarte! ¿Te crees tú que no encontraríamos un remedio? Somos inteligentes. Y, por cierto, 72.000 individuos son muy pocos. No podrías aniquilarnos. Somos más de ocho mil millones de personas. Eso sería solo un 0,0001 por ciento de la población ¡Irrelevante! ¡Somos superiores! Y, además, te recuerdo que dijiste que en cuestión de segundos aniquilarías a miles de humanos. ¡Las ranas no entienden de matemáticas! Ja, ja.<br />
—He dicho un mínimo… Si me sumergiera en el agua que bebéis, acabaría con muchísimos más.<br />
—¡Te aplastaríamos con un solo pisotón!<br />
—Todo lo razonas. Eres humano. Tu serías el primero a quien aniquilaría. De hecho, ya estás muerto. Has probado el veneno de mis palabras… Ya soy rana.</p>
<p style="text-align: center;"><iframe width="560" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/_zTLzdKzdM0" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></p>
<p style="margin: 0px; padding: 0px; font-size: 12.800000190734863px; -webkit-text-stroke-width: initial; text-align: justify; line-height: normal; font-family: Arial; -webkit-text-stroke-color: #000000;"><strong>Michael Thallium</strong></p>
<p style="margin: 0px; padding: 0px; font-size: 12.800000190734863px; -webkit-text-stroke-width: initial; text-align: justify; line-height: normal; font-family: Arial; color: #021eaa; -webkit-text-stroke-color: #666666;"><span style="color: #808000; -webkit-text-stroke-color: #808000;"><strong>Etimogogia </strong></span><span style="color: #018000; -webkit-text-stroke-color: #018000;"><strong>en </strong></span><span style="color: #808000; -webkit-text-stroke-color: #808000;"><strong>acción</strong></span><span style="color: #000000; -webkit-text-stroke-color: #000000;"><strong><br />
</strong><a style="color: #09763f; font-weight: bold; text-decoration: none;" href="http://www.michaelthallium.com/"><span style="-webkit-text-stroke-color: #666666;"><strong>Ponte en contacto conmigo aquí</strong></span></a></span>
</p>
<p style="margin: 0px; padding: 0px; font-size: 12.800000190734863px; -webkit-text-stroke-width: initial; text-align: justify; line-height: normal; font-family: Arial; -webkit-text-stroke-color: #000000;">También puedes encontrarme y conectar conmigo en:</p>
<p style="margin: 0px; padding: 0px; font-size: 12.800000190734863px; -webkit-text-stroke-width: initial; text-align: justify; line-height: normal; font-family: Arial; color: #021eaa; -webkit-text-stroke-color: #666666;"><span style="color: #000000; -webkit-text-stroke-color: #000000;">Facebook <a style="color: #09763f; font-weight: bold; text-decoration: none;" href="https://www.facebook.com/michaelthallium"><span style="-webkit-text-stroke-color: #666666;"><strong>Michael Thallium</strong></span></a> y Twitter <span style="-webkit-text-stroke-color: #666666;"><strong><a style="color: #09763f; text-decoration: none;" href="https://twitter.com/MichaelThallium/">Michael Thallium</a></strong></span></span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.michaelthallium.com/2022/09/07/la-rana-mas-pequena-y-venenosa/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Dos palabras</title>
		<link>http://www.michaelthallium.com/2022/07/20/dos-palabras/</link>
		<comments>http://www.michaelthallium.com/2022/07/20/dos-palabras/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 20 Jul 2022 08:16:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Michael Thallium</dc:creator>
				<category><![CDATA[El autor en su voz]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.michaelthallium.com/?p=3156</guid>
		<description><![CDATA[<p style="text-align: center;"></p>
<p style="text-align: center;">Dos palabras
para memorar un día
que alberga tantos años pasados
y esperanzas aún por vivir.</p>
<p style="text-align: center;">Dos palabras
para recordar tu día,
siempre en la sombra de tu marido,
llevando el compás de la vida.</p>
<p style="text-align: center;">Para memorar este día
dos palabras que en sí encierran
la dicha de lo aún por porvenir:
</p>
<p style="text-align: center;">¡Feliz cumpleaños!</p>
<p style="text-align: center;">Michael [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-large wp-image-3157" title="Diseño sin título-52" src="http://www.michaelthallium.com/wp-content/uploads/2022/07/Diseño-sin-título-52-1024x576.jpg" alt="Diseño sin título-52" width="430" height="242" /></p>
<p style="text-align: center;">Dos palabras<br />
para memorar un día<br />
que alberga tantos años pasados<br />
y esperanzas aún por vivir.</p>
<p style="text-align: center;">Dos palabras<br />
para recordar tu día,<br />
siempre en la sombra de tu marido,<br />
llevando el compás de la vida.</p>
<p style="text-align: center;">Para memorar este día<br />
dos palabras que en sí encierran<br />
la dicha de lo aún por porvenir:
</p>
<p style="text-align: center;">¡Feliz cumpleaños!</p>
<p style="text-align: center;"><strong>Michael Thallium</strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.michaelthallium.com/2022/07/20/dos-palabras/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Yo soy un privilegiado</title>
		<link>http://www.michaelthallium.com/2022/07/18/yo-soy-un-privilegiado/</link>
		<comments>http://www.michaelthallium.com/2022/07/18/yo-soy-un-privilegiado/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 18 Jul 2022 08:51:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Michael Thallium</dc:creator>
				<category><![CDATA[El autor en su voz]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.michaelthallium.com/?p=3151</guid>
		<description><![CDATA[<p style="text-align: center;"></p>
<p>Yo soy un privilegiado. Lo soy. Sé juntar letras y palabras. Y nótese ese yo inicial. ¿No es un privilegio poder decir yo en un mundo en el que somos, nosotros, tantos miles de millones de personas? Me refiero a los humanos. Podría haber sido cucaracha o lémur, pero soy humano. Seguramente que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter size-large wp-image-3152" title="Diseño sin título-51" src="http://www.michaelthallium.com/wp-content/uploads/2022/07/Diseño-sin-título-51-1024x576.jpg" alt="Diseño sin título-51" width="553" height="311" /></p>
<p>Yo soy un privilegiado. Lo soy. Sé juntar letras y palabras. Y nótese ese <em>yo</em> inicial. ¿No es un privilegio poder decir yo en un mundo en el que somos, <em>nosotros</em>, tantos miles de millones de personas? Me refiero a los humanos. Podría haber sido cucaracha o lémur, pero soy humano. Seguramente que en cualquiera de esos dos casos, es decir, tanto siendo cucaracha como lémur, no podría escribir esto que estoy escribiendo. Ni siquiera tendría consciencia de ese privilegio. Me refiero al de juntar letras y palabras. Dicen que hay más de 750 millones de personas en el mundo que no saben hacerlo. Son muchos millones de personas. Aunque si tenemos en cuenta que somos más de 7.750 millones de seres humanos en el mundo, tampoco es tanto privilegio saber juntar letras y palabras: 7.000 millones sabemos hacerlo. Algunos en una sola lengua; otros lo hacemos en varias. Sí, cierto que es un privilegio poder expresarse por escrito si luego alguien te lee, pero que haya tantos que sabemos hacerlo… no sé, como que es menos privilegio. Las cifras las he sacado de internet —hace 30 años las hubiera sacado de una enciclopedia— y tendré que creérmelas, porque las escriben los expertos. Los expertos son seres anónimos. Ahora parece que todo el mundo es experto. En la historia de la humanidad no ha habido tanto experto como en el siglo XXI.</p>
<p>Yo no soy experto. Nótese igualmente el privilegio de poder decir yo. No lo soy. En todo caso, aprendiz de casi todo o maestro de casi nada. ¿Privilegiado? Esto es como casi todo: según con quién uno se compare. Nótese ahora el uso del pronombre impersonal <em>uno</em>. A Andrés Trapiello, que lo utiliza mucho, a veces se lo afean. ¿Que quién es Andrés Trapiello? Búsquese en internet o, mejor, léase alguno de sus libros. <em>Uno</em> es menos egotista que <em>yo</em>, dicen. Pero yo hoy voy a utilizar yo, porque junto las letras y las palabras como me viene en gana, que para eso sé juntarlas. Decía al comienzo que era un privilegiado. Nótese el pretérito imperfecto <em>era</em>. En realidad lo soy. Sin embargo, ser privilegiado no es lo mismo que ser rico. Soy más bien pobre, aunque eso también depende de con quién se compare uno. Tener privilegios no es lo mismo que tener dinero. Mi privilegio de saber juntar letras y palabras me lo he ganado con los años, leyendo mucho y escribiendo menos. Saber juntar letras y palabras no me ha hecho rico. De hecho, conozco a bastantes personas que han ganado muchísimo dinero sin saber hacer poco más que la o con un canuto.</p>
<p>¿Privilegiado? Quizás no tanto. Pero ese privilegio individual aún me capacita para poner en orden mis recuerdos y reavivar mi memoria vital. Nací en 1972, en España. Es decir, que nací en los últimos años del franquismo. Pocos recuerdos tengo de aquella época. Era muy pequeño. Pero tuve una infancia feliz chupándome los tres últimos años de dictadura y algunos más de la Transición. Después también me chupé unos 14 años de González, 8 de Aznar, 7 de Zapatero, 7 de Rajoy y, últimamente, 4 de Sánchez. Para quienes no hayan nacido en España, acabo de enumerar una breve lista de apellidos; para los españoles ya maduros, una lista de presidentes de gobierno. En total, 50 años. ¡Que no me vengan ahora a decirme cómo tengo que recordar los años de mi vida! Esto último lo digo por una artificiosa Ley de Memoria Democrática.</p>
<p>¿Leer es un privilegio? No. Tener tiempo para hacerlo, sí. He leído bastante literatura española —menos de lo que me hubiera gustado, eso sí— de 1920 hasta 1940. Desde el punto de vista de la política presente de España, la división tan sencilla como falaz hecha por el gobierno y partidos de izquierda entre fascistas y demócratas, para estimular al pueblo, no se corresponde con la verdad. Eso también lo decía Clara Campoamor hace ya más de 80 años, quien no es sospechosa de ser antidemocrática. Y la verdad, como escribió Jorge Santayana, es cruel, pero puede amarse y nos libera a quienes la amamos. La democracia llama calumnias a las verdades que le dicen sus enemigos y justicia a las lisonjas de sus parciales, eso lo decía ya Concepción Arenal en el siglo XIX. Nada nuevo.</p>
<p>Yo a Sánchez lo desterraría por defraudador, por mentiroso. Lo alejaría de España. Me tacharían de reaccionario, claro. Los acólitos de su ideología jamás lo permitirían. Las ideologías salvan a muchas personas de sus actos, quiero decir que da igual lo mal que uno lo haga. La ideología asiste: ¡es de los nuestros! Afortunadamente, a mí me leen poco, a pesar de los 300 millones de personas que podrían hacerlo en español. Lo de los 300 millones lo conjeturo yo, que no soy experto de nada. Al igual que Álvaro Mutis, he aprendido a aceptar las cosas como se me van presentando, a saber que nada es finalmente grave, y que los apellidos de los hoy ilustres son el olvido del pueblo de mañana… ¡Y yo que me creía un privilegiado por saber juntar letras y palabras!</p>
<p><strong>Michael Thallium</strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.michaelthallium.com/2022/07/18/yo-soy-un-privilegiado/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>No hagan ruido</title>
		<link>http://www.michaelthallium.com/2022/05/31/no-hagan-ruido/</link>
		<comments>http://www.michaelthallium.com/2022/05/31/no-hagan-ruido/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 31 May 2022 15:56:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Michael Thallium</dc:creator>
				<category><![CDATA[El autor en su voz]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.michaelthallium.com/?p=3136</guid>
		<description><![CDATA[<p>Vino al mundo llorando. Los médicos certificaron su vida por el llanto. Muchos años después, decidió que se marcharía riendo. Un caso único y extraño. Los médicos certificaron su muerte por la risa. Emitió una enorme carcajada y dejó de existir. El paciente, también moribundo, que estaba en una cama contigua emitió algo parecido a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Vino al mundo llorando. Los médicos certificaron su vida por el llanto. Muchos años después, decidió que se marcharía riendo. Un caso único y extraño. Los médicos certificaron su muerte por la risa. Emitió una enorme carcajada y dejó de existir. El paciente, también moribundo, que estaba en una cama contigua emitió algo parecido a un quejido: Por favor, ¡no hagan ruido! Y el silencio lo cubrió todo, menos la ausencia.</p>
<p><strong>Michael Thallium</strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.michaelthallium.com/2022/05/31/no-hagan-ruido/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Estaba pensando</title>
		<link>http://www.michaelthallium.com/2021/12/07/estaba-pensando/</link>
		<comments>http://www.michaelthallium.com/2021/12/07/estaba-pensando/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 07 Dec 2021 04:32:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Michael Thallium</dc:creator>
				<category><![CDATA[El autor en su voz]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.michaelthallium.com/?p=3059</guid>
		<description><![CDATA[<p>Oye, mira. Escucha una cosa que te digo&#8230;
Que estaba yo pensando que si ahora me muriera
dentro de mí se quedarían todas esas cosas
que jamás he escrito.
Esos libros de mi vida tantas veces pensados
se vendrían conmigo dios sabe dónde,
y eso suponiendo, que es mucho suponer,
que exista un dios que pueda saberlo.</p>
<p>Y no sólo yo me llevaría [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Oye, mira. Escucha una cosa que te digo&#8230;<br />
Que estaba yo pensando que si ahora me muriera<br />
dentro de mí se quedarían todas esas cosas<br />
que jamás he escrito.<br />
Esos libros de mi vida tantas veces pensados<br />
se vendrían conmigo dios sabe dónde,<br />
y eso suponiendo, que es mucho suponer,<br />
que exista un dios que pueda saberlo.</p>
<p>Y no sólo yo me llevaría todas esas cosas jamás escritas,<br />
no.<br />
En eso tampoco me distingo de la mayoría de los mortales,<br />
que desaparecen y se llevan todas esas cosas<br />
que jamás han escrito.</p>
<p>¿He vivido? ¿Han vivido?<br />
¿Vivo? ¿Vivimos?</p>
<p>Los muertos son,<br />
seremos,<br />
el misterio de un libro que nunca se ha leído.<br />
Y, bien pensado, para qué escribirlo<br />
si entre tantos muertos y escritores potenciales<br />
no hay entre los vivos<br />
ni un solo lector de ese misterio<br />
que se vendrá conmigo.</p>
<p>Un montón de muertos,<br />
un montón de intonsos libros.<br />
Y tú uno más<br />
y yo uno menos.<br />
Eso,<br />
escucha bien lo que te digo,<br />
estaba pensando,<br />
que lo has leído<br />
porque yo lo he escrito.</p>
<p><strong>Michael Thallium</strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.michaelthallium.com/2021/12/07/estaba-pensando/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
