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La OSPA, Yeol Eum Son y Pablo Gonzalez: extraordinarios Szymanowski y Rachmaninov

Pablo Gonzalez dirigiendo la OSPA, 24 de marco de 2023

Pablo González dirigiendo la OSPA, 24 de marco de 2023

Cuando la escribió entre marzo y junio de 1932, el compositor polaco Karol Szymanowski (1882-1937) tenía 49 años y ya llevaba cuatro años enfermo de tuberculosis con idas y venidas a Suiza para recibir tratamiento médico. Aún le quedaban cinco años más de vida. Su situación económica no era buena tampoco. Fue él mismo quien estrenó al piano la Sinfonía n.º 4 “Concertante” para piano y orquesta, op. 60; se la había dedicado al pianista Arthur Rubinstein y Grzegorz Fitelberg estuvo al frente de la Orquesta de la Ciudad de Poznan el día del estreno. La sinfonía era en realidad un concierto para piano dividido en en tres movimientos: I. Moderato. Tempo comodo, II. Andante molto sostenuto y III. Allegro non troppo, agitato ed ansioso. Esta fue la obra que se iba a haber interpretado en el ciclo Raíces 2022-2023 de la Orquesta Sinfónica RTVE con Javier Perianes al piano y Pablo Gonzalez de director, pero finalmente la obra de Szymanowski se cayó del programa y Perianes ofreció en su lugar el Concierto n.º 4 de Beethoven. ¿No se atrevió el pianista onubense con esta sinfonía concertante?

Por eso, cuando uno supo que la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias (OSPA) iba a interpretar el 24 de marzo de 2023 esta obra en el Auditorio Príncipe Felipe (APF), decidió acudir a Oviedo, porque la ocasión la pintaban calva. Al frente de la orquesta el mismo director, Pablo Gonzalez, pero en esta ocasión se trataba de una pianista coreana —que sí se atrevió con la obra de Szymanowski—, Yeol Eum Son, a quien ya vimos tocar hace unos meses en Madrid con la Orquesta Sinfónica RTVE. En la segunda parte del programa, las Danzas sinfónicas, op. 45 de Sergei Rachmaninov (1873-1943), la última obra que el compositor ruso escribió completamente en EE.UU. Así pues, se trataba de un programa muy atractivo: una obra escasamente interpretada (Szymanowski) y otra (Rachmaninov) que menudea en las salas de concierto.

Permítanle a uno una pequeña digresión. Quienes vivimos en las grandes ciudades, —entiéndase, por ejemplo, Barcelona o Madrid— tendemos a pensar que todo lo bueno, lo excelente, en el terreno cultural y musical se hace allí. De hecho la oferta de conciertos y eventos es apabullante. Tanto es así que lo que pueda ocurrir en el resto de provincias españolas queda eclipsado por el poder cosmopolita de las potentes urbes que lo acaparan todo en la prensa. Por eso, uno se llevó una muy grata sorpresa al comprobar que en Oviedo —y anteriormente en Avilés, aunque uno no estuviera presente— la OSPA ofreciera un concierto de una calidad extraordinaria.

Para empezar, una hora antes del concierto, el maestro Pablo González ofreció una breve charla en la Sala de Cámara del APF para explicar el programa que el público escucharía esa noche. Era la primera vez que uno veía algo así: un director que explica al público lo que va a dirigir. Fue breve, sí, apenas quince minutos, porque el maestro tenía que hacer seguidamente la prueba acústica con la orquesta, pero muy informativo y ameno. González empezó disculpándose porque él no era ni musicólogo ni comunicador ni orador… La disculpa sobró, porque uno está cansado de escuchar a tanto “experto” que hace alarde de conocimientos, pero cuya perorata resulta un auténtico tostón. Pablo González hizo un análisis, concentrado y resumido, que ya lo quisieran para sí muchos “expertos”. Y sí, además de ser un gran director, demostró que sabe hablar en público y que lo hace con llaneza, sin alardes, acercándose al público, y con el rigor de alguien que ha estudiado las obras concienzudamente y que conoce la historia de los compositores que las escribieron. Ya lo hemos dicho: ameno y muy informativo.

El estilo compositivo de Karol Szymanowski puede dividirse en tres periodos: uno primero que enraíza en la tradición de Wagner y Strauss, otro segundo, claramente atonal, y un tercero, más tradicional, en el que vuelve a la tonalidad con influencias impresionistas. La Sinfonía n.º 4 que aquel viernes 24 de marzo interpretaron la OSPA y la pianista Yeol Eum Son dirigidos por Pablo González se enmarca en este tercer periodo. No es la primera vez que el maestro González y Yeol Eum Son interpretan esta obra juntos. Ya lo hicieron en 2021 con la Orquesta Filarmónica de Helsinki.

Orquesta, solista y director hicieron que hubiera merecido la pena recorrer 450 kilómetros —la distancia que separa Madrid de Oviedo— para escuchar este fabuloso recital. Y hubo quien incluso vino desde Sevilla para ver a la pianista… A uno también le sorprendió gratamente la calidad y el esmero con el que estaba elaborado el programa de mano —ya lo quisieran para sí algunas orquestas de las “grandes ciudades”— con unas estupendas notas al programa escritas por Guillermo Ares. Igualmente agradable fue un encuentro fortuito en el patio de butacas con don Federico Álvarez de la Ballina —a él le gusta decir que es el abogado del diablo, porque tiene el n.º 666 de colegiado—, un afable ovetense de 91 años de edad que ha seguido la trayectoria de la OSPA desde incluso antes de su fundación.

Yeol Eum Son con la OSPA, 24 de marzo de 2023

Yeol Eum Son con la OSPA, 24 de marzo de 2023

La interpretación de Yeol Eum Son fue magnífica: precisión, musicalidad, dinamismo. Especialmente bella fue la atmósfera impresionista que los dedos de la pianista coreana imprimieron a la música del segundo movimiento. También hay que destacar las intervenciones del concertino Aitor Hevia y de la flautista solista Myra Pearse a lo largo de toda la sinfonía. El tercer movimiento es “casi orgiástico por momentos” —así lo definió el propio Szymanowski en su día— al ritmo del oberek (danza polaca) y de la mazurca. Daba gusto ver y escuchar a la pianista —precisión y musicalidad abrumadoras— y la orquesta —conjuntadísima— en ese agitado baile interpretativo del que Pablo González sacó el mejor partido. El público lo reconoció con un gran y merecidísimo aplauso.

Tras la pausa llegaron las Danzas sinfónicas, op. 45 de Rachmaninov, una obra que, a diferencia de la sinfonía de Szymanowski, se programa muchísimo. La dirección de Pablo Gonzalez fue extraordinaria: expresividad, dinamismo, ritmo, precisión y, sobre todo, musicalidad. Está dividida en tres movimientos —Non allegro, Andante con motto y Lento Assai-Allegro vivace— y el maestro Pablo Gonzalez sacó lo mejor de la orquesta. Una interpretación de esas que uno difícilmente puede olvidar. Los valses del segundo movimiento tuvieron un lirismo inigualables: los silencios cobraban ese sentido original del que nace la música. Esos maravillosos ritardandi… Una orquesta equilibrada que deslumbró hasta el final. El público lo reconoció con una gran ovación.

Pablo Gonzalez y la OSPA interpretan las Danzas sinfónicas de Rachmaninov

Pablo González y la OSPA interpretan las Danzas sinfónicas de Rachmaninov (viernes, 24 de marzo de 2023)

Un Szymanowski y un Rachmáninov extraordinariamente interpretados. Los asturianos pueden estar muy orgullosos de su orquesta y de un maestro que es profeta en su tierra: Pablo González.

Michael Thallium

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