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La 13ª Coachtulia: coaching para el empleo

Ayer, viernes 10 de febrero de 2012, tuvimos las 13ª Coachtulia (coaching + tertulia) abierto a todo el público en el Ateneo de Madrid. En esta ocasión el tema fue el “coaching para el empleo”. Los ponentes fueron Carla Franco y Faustino Sánchez.

13ª Coachtulia

Ayer fue el cumpleaños de Faustino quien decidió que en lugar de recibir un regalo, sería él quien regalase su libro “El secreto de tu éxito eres Tú mismo” a los asistentes a esta coachtulia. No obstante, un día más tarde, aprovecho para felicitarle por su cumpleaños y generosidad:

La próxima coachtulia será el día 9 de marzo en el Ateneo de Madrid y llevará por título “Coaching en la empresa: ser o hacer, esa es la cuestión”.

Michael Thallium

Dos opiniones: La humildad nos engrandece

Adaptación al español del original inglés por Michael Thallium. Si deseas leer el original en inglés, visita: Two Opinions on Uncovering our Greatness. “Moving up from good to great” (Ascender de lo bueno a lo grande) es una columna mensual sobre cómo llegar a ser un gran ser humano y ofrece dos opiniones sobre el tema desde occidente (Michael Thallium en España) y oriente (Amit Nagpal en la India).

LA HUMILDAD NOS ENGRANDECE
Opinión de Amit Nagpal

Amit Nagpal

Dr Amit Nagpal es un consultor de marca personal y coach para el éxito. Reside en Nueva Delhi, India, y está especializado en marca personal con un toque holístico. Su filosofía es “hazte cargo de tu vida y de tu marca”.

La humildad es una lección que la vida me ha enseñado por medio del tratamiento de choque. Hace casi un año, cuando mi director de universidad, quien apreciaba mi humildad, me pidió que diera un discurso de despedida, eso me trajo a la memoria mis días de infancia.

Así que comencé mi discurso diciendo: “Como dice el famoso refrán “no hay santo sin pasado ni pecador sin futuro”. De ninguna de las maneras he reivindicado que yo sea ningún santo, pero sí que he procurado hacer lo mejor para ser humilde. Aunque en la vida me he esforzado por mi crecimiento personal (antes que mejorar a otros), la vida tuvo que darme una dura lección para hacerme humilde.”

Seguí con la historia de mi infancia. Decidí ser brutalmente sincero con mis propias lecciones y fracasos. Proseguí diciendo: “Siempre fui el primero de la clase por lo que se refiere a las notas. Aparte de lo académico, tenía unas enormes destrezas en distintos campos, desde debatir, escribir discursos para las elecciones, actuar en comedias satíricas, hacer poemas, moderar, etc. Logré demasiadas cosas de forma demasiado rápida, lo cual me enorgullecía. A la edad de 12 años, vi cómo mi nombre aparecía como “Balvaki” (niño poeta) en destacados periódicos en el idioma hindi. Llegué a ser el líder indiscutible al llegar a la secundaria. Fue un periodo dorado en mi vida por lo que se refiere a los logros, pero estaba vacío emocional y espiritualmente. Al ser un niño, ni siquiera me daba cuenta de que me estaba volviendo cada vez más arrogante.”

También era muy científico en mi pensamiento, tenía un laboratorio de química justo en mi casa y rechazaba a Dios por no ser científico.

Hay un famosas palabras:
“Por regla general, el hombre es tonto, cuando debería hacer calor, él lo hace frío. Cuando debería hacer fresco, él lo hace caliente, siempre haciendo lo que no debería.”

Antes bien, yo creía:
“Por regla general, Dios es tonto, cuando debería hacer calor, Él lo hace frío. Cuando debería hacer fresco, Él lo hace caliente, siempre haciendo lo que no debería.”

Hace poco escribí en Facebook: “La vida es una maestra y nos enseña por medio de amargas experiencias cuando nos negamos a aprender por nosotros mismos. Sigue aprendiendo, sigue evolucionando. Alguien dijo con razón que si aprendes las lecciones, no tendrás que pasar por las experiencias.”

Como yo no había aprendido la lección de ninguna forma, tuve que pasar por las experiencias que me obligaron a ir en busca del alma. Según iba recibiendo revés tras revés, pase de ser un poco narcisista a encontrarme en un estado de baja autoestima. Las tribulaciones parecían no acabar nunca y decidí rendirme a la voluntad de Dios. Cuanto mayor es el orgullo, mayor es la caída. Tan pronto como comencé a cambiarme a mí mismo, mi vida comenzó a transformarse de manera sorprendente.

La humildad nos engrandece. Entonces, ¿estoy reivindicando ser grande? Bien, todos somos grandes ya, tan solo tenemos que sacar esa grandeza fluyendo con el universo. Deja que tu voz, tu lenguaje corporal, tus escritos y cada célula de tu cuerpo se llene de humildad. Llena la mente de positividad; de gratitud, el corazón y de fe, el alma. Y prepárate para que el Universo te sorprenda, bendiga y te conmocione agradablemente.

LA HUMILDAD NOS ENGRANDECE
Opinión de Michael Thallium

Michael Thallium

Michael Thallium es un coach mundial para la grandeza con sede en España. Michael ha pasado muchos años de su vida viajando por muchos países y continentes, navegando los mares, surcando los cielos alrededor del mundo. Desde 2008 está dedicado a sus pasiones: coaching, idiomas, comunicación y música.

Hace un par de semanas, cuando Amit Nagpal sugirió que escribiéramos un articulo sobre la humildad, pensé que era un buen tema sobre el que escribir. Sin embargo, empecé a pensar en qué podía escribir yo sobre la humildad que no se hubiera escrito ya. ¡Y me bloqueé! La fecha de entrega de este artículo se acercaba cada vez más y yo no había comenzado a escribir nada.

Entonces, me ocurrieron tres cosas que me sirvieron para decidirme y, finalmente, escribir el artículo. La primera fue la historia de la que supe ayer. ¿Has oído alguna vez hablar de Carly Fleischmann? ¿No? Pues yo, tampoco… hasta ayer. Estaba yo echando un vistazo al muro de una de mis amigas de Suiza en Facebook, Christina Weidmann, y vi un enlace a un vídeo (en inglés) muy interesante titulado Autistic girl expresses unimaginable intelligence (Una niña autista expresa una inteligencia inimaginable). Seguidamente comencé a investigar por la red para averiguar sobre esa niña. Carly es una niña autista que no es capaz de hablar pero, sorprendentemente, todo cambió cuando al cumplir once años le enseñaron un ordenador. Entonces, Carly comenzó a escribir mensajes y, finalmente, encontró su “voz”. Como Carly escribe en su blog, el cual te recomiendo http://carlysvoice.com: Don’t give up! Your inner voice will find its way out, mine did (“No te rindas! Tu voz interior encontrará su camino, la mía lo hizo”). Y lo que aprendí de ella acerca de la humildad es que realmente tienes que tomarte tiempo para conocer a las personas antes de formarte una opinión sobre ellas y adelantar conclusiones.

La segunda cosa que me ocurrió fue una conversación que mantuve con mi querida amiga Jeanie Flowers. Cuando le dije que tenía que escribir un artículo sobre la humildad, Jeanie respondió: Ese es un tema interesante, la humildad. Creo que para muchas personas no es algo que les venga de forma natural. Cuando somos jóvenes, nos creemos que lo sabemos todo, que tenemos que ser “los mejores” en todo o, por lo menos, en algo. Para muchas personas es difícil ponerse de acuerdo con la realidad de que un montón de personas van a ser, cuando menos, tan buenas como tú en cualquiera de las cosas que hagas, y para algunos de nosotros no es hasta más tarde en la vida que nos damos cuenta de ello. Eso está bien. No se trata de una competición, pero algunas personas quieren que su vida sea de esa manera. Ser la madre de Rachel (Rachel Flowers es ciega) me ha enseñado humildad. Para entender sus palabras, debería añadir que Jeanie Flowers dejó su carrera musical (es etnomusicóloga, guitarrista, cantante y compositora) y tiene un empleo a tiempo completo para alimentar y cuidar de sus dos hijos ella sola.

La tercera cosa que me ocurrió fue bien sencilla: se me acababa el plazo y tenía que terminar este artículo. No había excusas.

Algunos diccionarios definen la “humildad” como la cualidad de ser modesto y respetuoso. Esto es algo que jamás podemos olvidar. Yo, como coach apasionado por la grandeza de las personas, hago coaching a personas y no veo otro modo de hacerlo que ejercitando la humildad. Tienes que tomarte tiempo para conocer a tus clientes antes de “juzgarles”. Precisamente, eso es lo que como coach tienes que evitar: juzgar. Tienes que dejar tu agenda para adaptarte a la agenda de tus clientes. Y, por supuesto, en coaching los plazos son también muy importante para la consecución de las metas.

Recientemente he estado escuchando un “libraudio” (como yo llamo en español al audiobook) muy interesante de Jim Collins que se titula Good to Great (en español se puede encontrar el libro De buena a grandiosa, aunque en la fecha en que este artículo se publica, no hay más “libraudio” que el original en inglés). Jim Collins habla del “Liderazgo de Nivel 5” En su investigación durante cinco años, de 500 empresas de la lista Forbes, solo 11 dieron el gran salto de buenas a grandiosas. Y todas estas 11 empresas tenían algo en común: “líderes de nivel 5”, que se caracterizan por su “humildad” en comparación con algunos de los actuales “gurús” empresariales. Un líder de nivel 5 es humilde, pero no te equivoques: la humildad no significa “debilidad”. Al contrario, los líderes de nivel 5 están resueltos a hacer cualquier cosa que necesiten para lograr sus objetivos basándose en la sostenibilidad de las empresas y el servicio a los demás.

Así que la humildad nos ayuda a dar el salto de buenos a grandiosos, nos ayuda a comprender a los demás, como escribía Carly, tomándote tiempo para conocerlos antes que juzgarlos, y la humildad nos ayuda a darnos y a hacer cosas por los demás como Jeanie hizo por sus dos hijos.

Estas fueron mis humildes palabras sobre la humildad. ¡Se acabó el plazo!

“Piano Phase”: Steve Reich y el ajuste de fase

Rachel Flowers & Michael ThalliumPiano Phase es una obra del compositor minimalista Steve Reich. Originalmente, fue escrita para dos pianistas o un pianista y cinta, pero más tarde fue interpretada por un músico con dos pianos. La técnica de ajuste de fase se da cuando una persona toca un patrón que se repite mientras otra lo toca cada vez más rápido. Al principio suena como si no tocasen juntas, pero luego tocan juntas solo que en distintos tiempos. Esta obra tiene tres fases diferentes: doce notas, ocho notas diferentes y cuatro notas.

Reich descubrió por primera vez el ajuste de fase con bucles grabados en cinta tales como It’s Gonna Rain y Come Out. Al principio, pensó que un músico no podría variar el tiempo mientras el otro siguiera constante, pero descubrió que era posible.

Cuando me enteré de que esta obra había sido interpretada por un músico con dos pianos, pensé que eso era imposible. Toqué esta pieza al Yamaha M06 con un controlador de 88 teclas y con el propio teclado. Con la mano izquierda hice el piano fijo al controlador transpuesto tres octavas más áltas, de forma que se percibiera más separado del otro teclado. Con la mano derecha hice el piano de ajuste de fase al Yamaha. La interpreté un poco más rápido de lo habitual, pero esta fue la primera vez que, de hecho, toqué todas las notas correctamente.

Me concentré más en la mano izquierda de forma que supiera qué nota de la mano derecha iría en cada fase (no de inmediato, sino casi hasta que se acompasaran). Durante el ajuste de fase, sí que toqué más rápidamente a veces, pero creo que hice un buen trabajo.

Cuando se trata del patrón de cuatro notas, hacia el final de la obra, suelo pensar en bucles de cinta de forma que pueda escuchar los cambios graduales sin adelantarme.

Este fue uno de los últimos videos que Michael grabó antes de regresar a España. Volví a tocar la pieza más tarde, pero no me quedé satisfecha. Realmente me gustó la primera vez porque sentí menos presión. Gracias Michael por hacer este video. Lo disfruté.

Rachel Flowers
Long Live Rachel Flowers
(Adaptación al español por Michael Thallium)

¡Por un gran 2012!

Con mis mejores deseos, brindemos por un gran 2012 repleto de grandes eventos, dicha y, por supuesto, buena música.

Sigue a Rachel Flowers en Facebook: Long Live Rachel Flowers

Michael Thallium
GlobalGreatness Coach
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Amit Nagpal: la música nos hace grandes

(Artículo escrito originalmente en inglés por Amit Nagpal)

Amit Nagpal

El Dr Amit Nagpal es un consultor y coach especialista en marca personal con enfoque holístico, especialmente en el espacio digital, y tiene un blog de mantras para el éxito sostenible titulado "The Joys of Teaching" (leído en más de 100 países). Amit Nagpal es mentor de liderazgo para IAYSCP (International Association of Young Supply Chain Professionals), EE.UU. y también es miembro del Global Mentoring Committee for Entrepreneurship Incubation, 3E Innovative Foundation, Delhi NCR, India.

La música nos hace grandes. ¡Suena raro! Si la música nos hace grandes, entonces todos somos ya grandes. A la mayoría de nosotros nos gusta alguna forma de música; instrumental o vocal, tocar o escuchar un instrumento, cantar o bailar al son de canciones musicales, ¿no tenemos todos alguna asociación con la música?

En principio, todos somos grandes, pero necesitamos sacar esa grandeza. Todos tenemos alguna habilidad, algo que nos hace especiales y en lo que todos somos de primera clase. Son nuestras propias creencias internas las que nos limitan, es por nuestra propia estupidez que ni siquiera tenemos tiempo de pensar y descubrir nuestro propósito de vida. Ahora debes de estar pensado: “Pero ¿qué estás diciendo Amit? Suenas contradictorio, ¿somos estúpidos y grandes a la vez?” Sí, señoras y señores, lo somos. Somos una madeja de contradicciones, tenemos una sabia mente subconsciente recubierta de una estúpida mente consciente. Somos grandes si bien nos negamos a aceptar y reconocer nuestra grandeza. De hecho, Michael Thallium provocó un ligero cambio en mi forma de pensar. Antes solía creer que podemos llegar a ser grandes, pero ahora creo que ya lo somos, lo único es que necesitamos descubrirlo.

¿Qué mejor forma de descubrir nuestra grandeza escondida que por medio de la música y las artes? Si Dios es el Creador, entonces toda la gente creativa debe de ser divina.¿Podemos crear algo mejor que la música que va más allá del lenguage, algo que remueve nuestras almas? Puede que esté personalmente condicionado hacia la música y los dibujos animados, porque van más allá del lenguaje y conectan tan bien a los seres humanos. Si así no fuera, ¿por qué la canción “Kolaveri Di” se ha hecho mundialmente famosa en tan poco tiempo? Esta canción en lengua tamil del estado tamil Nadu de la India, cuya letra solo se comprende en un solo estado, parcialmente en el sur de la India y que apenas se entiende en el norte de la India, tiene 17 millones de visitas en Youtube y está haciendo que el mundo baile a su ritmo. La música es algo verdaderamente mundial y tambien lo son las personas que la crean.

La música puede curar, inspirar, puede hacerte reír y llorar, puede hacerte compañía, y para mí la música es Dios, omnipresente, omnisciente y omnipotente. La música está presente en la dulce risa de los bebés, conoce y representa todas nuestras emociones, es todopoderosa y puede hacer que la persona más despiadada derrame lágrimas. La música mueve montañas o, dicho de otro modo, rompe los cascarones de las personas que se han convertido mental, física y emocionalmente en rocas.

No puedo escribir más, la música suena demasiado en mis oídos. Aquí está mi canción hindi favorita de todos los tiempos, “Yeh Dooriyaan”

(La traducción aproximada del estribillo de la canción: “Las distancias, las distancias en las carreteras, las distancias entre los compañeros de vida, las distancias entre los ojos, que estas distancias toquen a su fin.” Así que si ya estás echando de menos a quien amas, no llores, puedo sentir tus vibraciones.)

Dr Amit Nagpal
The Joys of Teaching
(Adaptación al español por Michael Thallium)

La música nos engrandece

Michael ThalliumNunca antes había escrito un artículo de esta manera, pues lo hago a 35.239 pies de altura y a unas 7 horas de mi destino final o al menos eso es lo que dice la pantalla del avión en que me encuentro y que, en estos momentos, vuela sobre Groenlandia. Quería haber empezado a escribir antes, cuando estábamos en algún lugar del cielo sobre el Atlántico, pero no ha sido hasta ahora que he abierto el ordenador para comenzar a escribir. Tampoco importa mucho, pues entre que pienso y escribo cada renglón, entre que alzo la mirada y observo a los pasajeros en derredor en este Airbus que me lleva a Los Ángeles, el avión ha vuelto a aguas atlánticas a medio camino entre Canadá y Groenlandia.

Pensé que escribir en las alturas era la ocasión perfecta para afirmar con rotundidad que la música nos engrandece y nos eleva a grandes alturas. La música, en cualquiera de sus numerosas formas es un lenguaje universal. Yo la utilizo mucho en las conferencias que doy, en los cursos que imparto, en las sesiones de coaching, en la enseñanza de idiomas. Para mí, por ejemplo, una orquesta sinfónica es un paradigma del trabajo en equipo y una metáfora de lo que ocurre en el cerebro y en la vida cotidiana, en las distintas organizaciones en las que trabajamos, vivimos o nos relacionamos. Cada músico con su instrumento quiere expresar su voz en la orquesta.

Antonio Damasio, en su libro “Y el cerebro creó al hombre”, utiliza una bella metáfora sinfónica para explicar cómo surge la consciencia en el cerebro humano. La consciencia, la mente consciente, es el resultado del funcionamiento de muchas zonas cerebrales y no de un lugar en particular, del mismo modo que la interpretación de una obra sinfónica no es el resultado de un solo músico o instrumento, ni siquiera de una sección completa de instrumentos, sino del conjunto de la orquesta. Resulta curioso ver, sin embargo, que en los primeros tramos de la interpretación de la consciencia, el director está ausente antes de que comience el concierto, aunque según este se va desarrollando, el director cobra vida. El director dirige la orquesta, pero es el concierto quien ha creado al director -al sujeto, a la conciencia de sí mismo-. El director se improvisa por medio de los sentimientos y mediante la narración cerebral. Crear una mente que recuerda el pasado que ha vivido y que anticipa el futuro por venir y que, además, tiene la capacidad de reflexionar es como interpretar una sinfonía de proporciones mahlerianas. La 8ª sinfonía de Mahler, “De los mil”, no puede ser interpretada por un solo músico ni siquiera por unos cuantos solistas. Se precisa una multitud. La aportación de cada una de las partes importa, pero solo el conjunto produce el resultado esperado. Y con la mente consciente ocurre algo parecido.

Por eso y otras muchas cosas, considero que la música nos engrandece y nos une. Me refiero a la música como lenguaje, no como negocio en el que intervienen los egos y modas de turno. En otros artículos ya he mencionado a Rachel Flowers, quien para mí es un paradigma de grandeza y de superación de limitaciones por medio de la música. ¡Grande!

Michelle van Min, otra jovencísima intérprete y compositora, me encandiló cuando descubrí por Internet su canción “The Middle Path” (El camino del medio). Recientemente, Michelle también ha escrito una canción, que se puede ver y escuchar en Youtube, para felicitar las navidades de este año 2011 que termina dentro de unos días: Love on Christmas (Amor por Navidad). Y aquí su última canción, “When I look back” (Cuando miro atrás). ¡Grande!

Apenas hace una semana, por medio de Andrea García, una amiga pianista, también llegué a saber de un muchacho de Nueva York que se hace llamar Blue Jay (nombre que en español se corresponde con el cantarín arrendajo azul) y que con tan solo 12 años ya ha compuesto varias sinfonías y es todo un prodigio musical. ¡Grande!

Y yo que vivo en Madrid, no puedo dejar de hablar de otro evento que tiene lugar todos los miércoles en el Café Teatro Arenal y que para mí es otro ejemplo de grandeza. Mi amigo Shahar Rosenthal organiza lo que él denomina “Los miércoles de cámara”. Si la mayoría de las personas que viven o visitan Madrid supieran que por tan solo 10 € pueden escuchar a artistas de la talla de, por ejemplo, Joshua Bell, seguramente que acudirían en masa a este lugar.

Naturalmente, si no hay toma de conciencia, si nuestras mentes no saben, no conocen, la grandeza también pasa inadvertida…

La música nos engrandece, sí. Cuando comencé a escribir este artículo estaba en un avión. Eso fue hace tres días. Ahora que lo estoy terminando, he de confesarte, querido lector, que me encuentro en una habitación rodeado de juguetes de un niño de diez años. Son las 06:00 de la mañana, aquí en Oxnard, California. Las otras tres personas que hay en la casa duermen. Los juguetes son de Vaughan, quien duerme en otra habitación junto a su madre, Y en otra habitación también duerme la persona que ayer nos hizo a Steve Brant , a David Presley, a mí y a otros cuantos sentirnos grandes, muy grandes: ¡Rachel Flowers! Y, sí, yo he recorrido todos esos kilómetros desde España para sentirme realmente grande.

Oxnard, 19 de diciembre de 2011

Michael Thallium
Global & Greatness Coach
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Gustav Mahler – Un bohemio universal

Victor MoralesArtículo escrito por Victor Morales, Victor Morales es pianista y director de orquesta, profesor de historia de la música, piano complementario y música de cámara. Actualmente está embarcado en un ambicioso proyecto con músicos jóvenes dirigiendo la Orquesta Allegro Ciudad Lineal, cuyos ensayos son todos los sábados por la mañana.


En este año 2011 se dieron cita la conmemoración de importantes efemérides en relación con el mundo de la música. Sin ir más lejos, es destacable el aniversario del bicentenario del nacimiento de Franz Liszt (Raiding 1811- Bayreuth 1886), quien ha sido y es uno de los compositores más admirados e interpretados de todos los tiempos.

Pero si de evocar el recuerdo se trata, no podemos desdeñar, ni pasar por alto la figura de quien hizo de la sinfonía y la grandiosidad una forma de expresión personal única y un vehículo de evolución y desarrollo de la tradición germánica, heredada desde Bach hasta Bruckner, pasando por Mozart, Beethoven, Brahms y Wagner, quien le influyó definitivamente durante su época de estudiante y del que se convirtió en uno de los más fieles intérpretes.

Es del compositor bohemio, Gustav Mahler (Kâlistê 1860-Viena 1911), de quien estamos hablando y de quien en el pasado año se cumplió el centenario de su muerte.

Mahler, despierta una gran curiosidad dada la cantidad de paradojas que hay en su vida personal y profesional.

Tras darse a conocer en su infancia como un virtuoso y niño prodigio del piano, en los años de estudiante, no consiguió la prestigiosa Medalla de Plata que otorgaba el Conservatorio de Viena, a pesar de haber obtenido durante su formación premios de piano en varios cursos. En estos años dentro de la institución, se centró en los estudios de Armonía y Composición y tuvo la oportunidad de conocer a compositores ilustres, como Hugo Wolf, a quien tuvo como compañero y Anton Bruckner, del que asistió a varias conferencias. Tuvo también la oportunidad de hacer sus primeras incursiones en el mundo de la dirección de orquesta, dirigiendo la orquesta de estudiantes en varias ocasiones.

Será esta faceta la que posteriormente desarrollará con más reconocimiento y éxito. Esto es lo que le dio fama y popularidad en vida, llegando a ostentar cargos tan importantes como el de Director de la Ópera de la Corte de Viena (Wiener Hofoper), lo que obligó al compositor a renegar de sus raíces judías y convertirse al catolicismo, para poder conservar el puesto. Por esta razón se ganó la hostilidad de la prensa antisemita de la época, pero gracias a su talento y a su visión innovadora en sus producciones de las óperas de Mozart y Wagner, sobre todo, se ganó el reconocimiento y el respeto, llegando a ser considerado uno de los directores más importantes del momento. Cuando cesó su compromiso con el coliseo vienés, aceptó la titularidad del Metropolitano de Nueva York (Metropolitan Opera House), compaginando este cargo con la regencia de la Filarmónica de la misma ciudad hasta el día de su muerte.

Como compositor y tal vez por el hecho de darse a conocer como director de ópera, resulta paradójico que no produjera ni una sola obra de carácter operístico, salvo su obra de juventud Herzog Ernst von Schwaven (El Duque Ernesto de Suabia) de la que no se conservan ni el libreto ni la música. Esta fue la manera de expresar sus sentimientos por la muerte de su hermano Ernesto. Así pues, centró su interés en el Lied y en la sinfonía.

Las sinfonías segunda, tercera, cuarta y octava y Das Lied von der Erde (La canción de la tierra), están concebidas bajo el prisma de ambos géneros. El contenido de su música resulta de una heterogeneidad abrumadora, en la que nos podemos encontrar cualquier material aprovechable, sin tener en cuenta si se trata de fragmentos originales o procedentes de otras obras y estilos. En Mahler la sinfonía va mas allá de los cánones y conceptos establecidos en la que el compositor se presenta como un “creador de mundos sonoros con todos los medios posibles”, como él mismo afirmaba. Podemos decir que para él componer era en parte como una forma de reciclar el material para darle una nueva función en el marco de una nueva concepción. Esto dio lugar a obras de unas proporciones inmensas, llenas de melodías populares, marchas, fanfarrias militares y de un uso particular de la armonía, introduciendo una visión muy personal del acorde, el cual se ve despojado de su condición de función estructural para convertirse en un medio de expresión en sí mismo, mediante su cromatización, que a la vez hereda de las obras de Richard Wagner como el “Tristán e Isolda”. Estos aspectos, así como un uso permanente de la disonancia, más el alejamiento de su música de cualquier aspecto que pudiera recordar el concepto clásico de orden en una sinfonía, hizo que su trabajo como compositor se viera alejado e incomprendido por un sector muy amplio de la crítica y público. No obstante, resultó ser el paradigma de las nuevas generaciones de compositores, como los que representaban a la Segunda Escuela de Viena, con Arnold Schoenberg a la cabeza, quien le dedicaría su “Tratado de Armonía” y sus discípulos Anton Webern y Alban Berg.

Su obra se extiende en un ciclo de 10 sinfonías, aunque esta última quedó esbozada pero inconclusa, algunas obras de juventud, como el cuarteto con piano y varios ciclos de Lieder que presentó en diferentes versiones. Estos son los siguientes:

Lieder eines fahrenden Gesellen (“Canciones de un compañero de viaje”), Des Knaben Wunderhorn (“El cuerno mágico de la juventud”), sobre canciones populares alemanas, Kindertotenlieder (“Canciones a los niños muertos”) y los Rückert-Lieder, sobre textos del poeta alemán Friedrich Rückert en ambos casos y la cantata Das Klagende Lied (“La canción del lamento”).

La música de Mahler ha sufrido periodos de ostracismo por culpa en parte a su carácter innovador y en gran medida por la llegada del nazismo a Europa y particularmente a Austria y Alemania, que la tachó de “degenerada”. La condición de judío del autor, también ayudó a que esto fuera posible. No obstante, a pesar de esta circunstancia, Mahler años antes mostraba una actitud visionaria vaticinando que su música algún día estaría en el lugar que le corresponde, haciendo la siguiente afirmación: “Mein Zeit wird kommen” (mi época está por llegar) y así ha sido, ya que años más tarde y gracias al apoyo de varias generaciones de directores de orquesta, paulatinamente ha ido accediendo al puesto más alto, siendo programada en la actualidad de manera casi obligada en prácticamente la totalidad de las orquestas del Mundo. Entre estos directores se encuentran Bruno Walter, Otto Klemperer y posteriormente Bernand Haitink, Leonard Berstein, Michael Tilson Thomas, Claudio Abbado, Zubin Metha y Daniel Barenboim, por nombrar algunos.

Victor Morales
Director de orquesta

Si deseas seguir leyendo la versión íntegra del artículo, AQUÍ.

Victor Morales también escribió De orquestas sinfónicas juveniles.

Bibliografía sobre Gustav Mahler.

La Grange, Henry-Louis de (1995). Gustav Mahler Volume 2: Vienna: The Years of Challenge (1897–1904). Oxford, Reino Unido: Oxford University Press. ISBN 0-19-315159-6.

La Grange, Henry-Louis de (2000). Gustav Mahler Volume 3: Vienna: Triumph and Disillusion (1904–1907). Oxford, Reino Unido: Oxford University Press. ISBN 0-19-315160-X.

La Grange, Henry-Louis de (2007). Gustav Mahler Volume 4: A New Life Cut Short (1907–1911). Oxford, Reino Unido: Oxford University Press. ISBN 0-19-816387-8.

Cooke, Deryck (1980). Faber Music. ed. Gustav Mahler: An Introduction to his Music. Londres

Mahler, Alma (1978). Gustav Mahler: Recuerdos y cartas. Taurus. ISBN 84-306-1157-6

Lebrecht, Norman (2011). Alianza. ed. ¿Por qué Mahler?. Cómo un hombre y diez sinfonías cambiaron el mundo. Madrid. ISBN 878-84-206-5121-7.

José Luis Pérez de Arteaga, Mahler. Madrid: Editorial Antonio Machado Libros, 2007, 2.ª ed. renovada y ampliada con numerosos e importantes datos adicionales. ISBN 84-7774-443-6

Cuando el Yo importó

(Basado en el texto Self Comes to Mind que el neurocientífico Antonio Damasio escribió para Bruce Adolphe y Yo-Yo Ma. Imágenes de Hanna Damasio.)

Cuando el cerebro en el cuerpo primeramente floreció

Imagen de escáner cerebral por Hanna Damasio

I Cuando el cerebro primeramente en el cuerpo floreció

Silenciosa, primeramente, floreció la mente.
Nadie sabe cuándo,
aunque dónde sí sabemos:
en los sesos, en un cuerpo.

De imágenes calladas
silenciosa cada mente floreció
de esos mapas mentales,
de su propio cuerpo
reposado y semoviente,
de imágenes de olor y de sabor,
y de tacto y de sonidos y de vistas.

Pero todos ignoraban que la mente existía
más aún los seres en los cuales
esas mentes emergieron.
Sigilosas e imperceptibles,
las mentes vida cobraron.

A florecer una vez que las mentes comenzaron,
ya nada igual volvió a ser.
Pero ¿quién supo que cambiado el universo había?
Nadie. Conocido ser aún nada podía.

Imagen de escáner cerebral por Hanna Damasio

Imagen de escáner cerebral por Hanna Damasio

II Cuando el Yo importó

Al principio el conocer,
floreció tan en silencio
como primeramente la mente lo hiciera.
El conocer del mismo secreto surgió—
de la creación de imágenes—.
De su propio organismo
cada mente un retrato compuso
de cuerpo adentro con imágenes,
esos mapas mentales.

En derredor el organismo se movía y también sentía,
aunque la mente un protagonista ya tenía —
del organismo, en el centro de la acción, el retrato—
y entonces de lo que le ocurría
la mente la historia ya contar podía.

Aquella historia primigenia
palabras no tenía,
solo imágenes.
Imágenes del cuerpo en sentimientos convertidas
e imágenes de cosas al cuerpo sucedidas.
El sonido y la vista y el tacto son cosas que al cuerpo le suceden.
Las imágenes que el cuerpo experimentaba
se atribuyeron a las imágenes de lo que el cuerpo era.

Y la mente creó
un yo sin palabras:
el yo era, el yo estaba.
Así el yo importó,
y cuando lo hizo,
parte de la mente sabía
que el resto ya existía.
O eso parecía.

Eternamente ciega, la naturaleza,
como por arte de magia,
un aprendiz había engendrado.

Al principio,
la mente consciente era huraña,
pues solo cosas simples notaba
dentro y fuera de los límites del cuerpo.
Pero vivo e intenso en los humanos
fue el florecimiento.
Grabar aquello que notaba la mente podía
y lo grabado recordar.
Y no solo el pasado, no solo el ahora—
el futuro imaginarse podía y una vez imaginado grabarse.
La pérdida podía ser prevista e igualmente la ganancia,
por no hablar de la esperanza.

De sus simples comienzos, la mente consciente
de su existencia parte reveló.
Pero entonces causa común hicieron
las mentes humanas conscientes,
y de gestos y música lenguas inventaron,
de palabras y de números,
y de la revelación parcial surgió el descubrimiento.
La mente emergió a la luz.

Días gloriosos aquellos fueron.

Imagen de escáner cerebral por Hanna Damasio

Imagen de escáner cerebral por Hanna Damasio

III El descubrimiento

Lo que las mentes humanas conscientes primero descubrieron
fue que drama la existencia era.
Si no hubiera habido conocimiento, ningún drama tampoco habría.
La consciencia había revelado la alegría
pero el precio fue alto—
ahora la mente sabía del dolor
y también del placer inalcanzable.
De no ser por la mente consciente
de no ser por conocer,
ninguna dicha habría habido
ni ningún sufrimiento, solo una mente inexplorada.

Pero el drama no es necesariamente tragedia
ni tampoco de la historia el final este es.

Cuando la amargura ya no pudo esconderse
los aprendices se rebelaron contra el brujo.
Utilizando el conocimiento para transformar la existencia,
desafiantes ante el sufrimiento respondieron.
Eternamente ciega, no le importó a la naturaleza
que parte de ella dar forma a su futuro quisiera.

Y sin importarle sigue.
Nos permite rebelarnos contra la indiferencia.
Voz y voto tenemos.

El drama no es necesariamente tragedia,
ni tampoco de la historia el final este es.

Michael Thallium
Global & Greatness Coach
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La 11.ª Coachtulia: ¿Inteligencia emocional y coaching?

Ayer, viernes 9 de diciembre de 2011, en la sala La Cacharrería del Ateneo de Madrid, tuvimos la 11.ª Coachtulia (coaching + tertulia). El tema de debate fue “¿Inteligencia emocional y coaching?”. Para la ocasión, contamos con la aportación de Carmen Cayuela, coach PCC, mentora de coaching y especialista en inteligencia emocional. Durante la coachtulia abordamos el asunto de la falta de inteligencia emocional en las empresas. El mundo empresarial aún está muy “racionalizado” y el enfoque del coaching con inteligencia emocional es una aportación valiosa para dar el paso de la eficacia a la eficiencia en las empresas.

De pie: Paco Torres, Carmen Cayuela, Carla Franco y Ana Arribas. Sentados: Michael Thallium, Rosa García-Zarcos y Edith.

De pie: Paco Torres, Carmen Cayuela, Carla Franco y Ana Arribas. Sentados: Michael Thallium, Rosa García-Zarcos y Edith.

Como dice Carmen Cayuela: “Pascal dijo que el corazón tiene razones que la razón no entiende… y yo añado que la razón tiene razones que el corazón no sigue.” La próxima coachtulia, la número 12 tendrá lugar el viernes 13 de enero de 2012 en el Ateneo de Madrid. ¡Nos vemos el año que viene!

Michael Thallium
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De Freddie Mercury y el origen de mi nombre

freddie-mercury-biopicHoy es un día especial. Seré muy breve. Hoy hace 20 años que falleció Freddie Mercury y hoy coincide también con un día muy señalado en los EE.UU., el día de acción de gracias, ese día en que uno se reúne con la familia para dar gracias. Pues bien, quiero aprovechar esta ocasión para contar el origen de mi nombre. Recuerdo que al poco de fallecer Freddie Mercury, estaba yo en una clase de química y tenía en mis manos una tabla periódica en latín. Sabido es que el nombre de pila de Freddie era Farrokh Bulsara, pero que él eligió Freddie Mercury como nombre artístico y así fue como se le conoció en el mundo entero. Pues bien, reflexionando sobre esto, durante la clase de química de marras, al mirar el nombre de los elementos químicos, pensé: “Aurum (oro), Mercurium (mercurio), Thallium (talio)…. Hmmm, Freddie Mercury… ¡Michael Thallium!” Ese fue mi pseudónimo que, tras algunos años, se acuñó como mi nombre profesional. Y quiero aprovechar el 20º Aniversario para dar gracias al cantante que escuché durante mi adolescencia y que, de algún modo, forma parte de mí ahora. Del Sr. Thallium al Sr. Mercury: ¡Muchas gracias!

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