Categorías



El secreto de nada

NadaNada. Curiosa palabra de la que nace todo. Si uno la desviste para dejarla desnuda, temblorosa, aparece la raíz, su sentido verdadero, su étimo estético. Nada que es origen de todo, ¿cuándo mudó su esencia? Nada proviene de nata que en latín era la forma femenina del participio natus del verbo nasci, nacer. Nata se utilizaba en una expresión, res nata, que significaba algo así como «el asunto en cuestión». La evolución de esta expresión hacia un sentido negativo parece estar ligada al nati plural que se empleaba en la expresión homines nati, es decir, «los hombres nacidos» o «todos». Ese nadi plural acabó degenerando en nadie, justo lo opuesto de todos, porque solía emplearse en frases negativas del tipo homines nati non fecerunt («los hombres nacidos no lo hicieron» = «todos no lo hicieron», es decir, «nadie lo hizo»). Poco a poco, el participio plural fue adquiriendo un valor negativo que terminó por desplazar al nemo, nadie, latino. Del mismo modo, por contagio, parece que la expresión res nata pasa de significar «el asunto en cuestión» a «ningún asunto en cuestión», o sea, nada, sustituyendo así el sustantivo latino nihil que en español ha dado nihilidad, nihilismo y nihilsta. Curiosamente, el catalán se quedó con la primera parte de la expresión res nata: res en este idioma significa nada.

Siempre me han fascinado las palabras, tan antojadizas, tan caprichosas como los seres humanos que las utilizamos. Por eso no hay nada como la etimología, la ciencia del significado verdadero, nada como quitarle al verbo el atavío del tiempo para quedarse con el étimo desnudo y puro. No hay ningún secreto en la nada, como no lo hay en tantas otras cosas.

Hace ya muchos años que me adentré en el mundo del coaching, término con el que nunca me he sentido cómodo en español. En inglés funciona muy bien, pero su importación al español, no. Traducirlo como entrenamiento, se queda corto (por cierto, entrenar y entrenamiento están emparentadas con trajín y trajinar); tampoco funcionan formación, instrucción… Ha sido reflexionando sobre la etimología de las palabras cuando hace unos días inventé un término que a mí me satisface pero al que no auguro mucho recorrido: etimogogía. Así, la persona que practica o ejerce la etimogogía es etimogoga. En esencia, la etimogogía es la disciplina mediante la cual se conduce al sentido verdadero, a la verdad desnuda.

Decía el filósofo colombiano Nicolás Gómez Dávila que «la inteligencia no consiste en el manejo de ideas inteligentes, sino en el manejo inteligente de cualquier idea». No hay ningún secreto en el logro. No hay ningún secreto en el éxito. El secreto de cumplir 49 años es no haberte muerto a los 48. Palabra de etimogogo.

Michael Thallium

Global & Greatness Coach
Reserva tu proceso de coaching aquí

También puedes encontrarme y conectar conmigo en:

Facebook Michael Thallium y Twitter Michael Thallium

Leave a Reply

 

 

 

You can use these HTML tags

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>