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De la felicidad y la dicha: ALTRUISMO CREATIVO

CARCAJADAS¡10.080 minutos! ¡Una semana! Sí, ese es el tiempo que ha pasado desde la última vez que escribí en este blog. En los dos anteriores artículos dedicados a la felicidad y a la dicha (DEFINICIÓN y GRATITUD) propuse dos ejercicios para aumentar el nivel de felicidad. Si no los has hecho o no has leído los anteriores artículo, te recomiendo que les eches un vistazo y que te pongas a prueba haciendo esos dos ejercicios. Seguro que te vienen muy bien. Hoy propongo otro ejercicio que se llama “ALTRUISMO CREATIVO”.

¿Cuál es el tercer pecado capital contra la felicidad? “La necesidad de ser amado” o su opuesto “la necesidad de hacerlo todo solo”. En cada uno de estos casos hablamos de dos tipos de personalidades emocionales: las personas “necesitadas” (esas que se desesperan cuando no las aman y van “mendigando” el amor de los demás) y las “evitativas” (esas que quieren sentirse tan independientes que quieren hacer todo solas y evitan ser amadas). ¿Y cuál es el antídoto contra este pecado? La necesidad de amar. Ciertamente, los seres humanos necesitamos sentir que pertenecemos a algo, a una familia, a un grupo, a una comunidad, a una sociedad, a una organización… Parece que el “contacto humano” es esencial para el desarrollo de la persona, para establecer vínculos afectivos. Harry Harlow (1905-1981) fue un psicólogo que hizo una serie de experimentos con monos bebés en las décadas de los años 50 y 60 del siglo XX. Hay uno, en concreto, interesantísimo que tiene que ver con esa necesidad de “contacto humano” y las terribles consecuencias que tiene la falta de él durante la infancia. Más abajo, al final de este artículo, encontrarás un enlace titulado AMOR MATERNO al vídeo que muestra este experimento. Te recomiendo que lo veas.

Suele decirse que la felicidad compartida se multiplica y que la tristeza compartida se divide. Y aunque es verdad que en español tenemos también ese conocido dicho de “mal de muchos, consuelo de tontos”, sí que es cierto que el dolor se hace más llevadero cuando se comparte y que uno es más feliz cuando comparte la felicidad.

Desde el punto de vista emocional, las personas “necesitadas” están desesperadas por sentirse amadas a toda costa, y eso suele conllevar una serie de consecuencias negativas que resumiré en una palabra: infelicidad. Las personas “evitativas” quieren sentirse independientes, libres, mentalmente fuertes y eso las lleva a evitar involucrarse en relaciones. Hay estudios que demuestran que las personas “evitativas” suelen estar insatisfechas en su trabajo y también se sienten insatisfechas cuando tienen que pedir ayuda a los demás. Con su comportamiento, crean una distanciamiento con los demás que, a su vez, hace que las demás personas no quieran colaborar con ellas y, por ende, aumente el distanciamiento. Tanto el comportamiento de las personas “necesitadas” como el de las “evitativas” es perjudicial para la salud, pues ambas generan infelicidad. ¿Cómo solucionar, entonces, esta dicotomía entre los dos extremos opuestos? Con el “apego seguro”, es decir, manteniéndose en equilibrio entre la necesidad y la evitación. Para lograrlo se puede practicar la autocompasión (ser amable consigo mismo), expresar gratitud y practicar la necesidad de amar y dar inteligentemente para no terminar “quemados”. Está demostrado que la generosidad nos hace más felices, pero la “generosidad indiscriminada” tampoco es buena, porque el tiro puede salir por la culata. Uno ha de saber cuándo, a quién y en qué medida dar (al final del artículo encontrarás un enlace titulado “Dar para ser felices” en el que se habla de esto). Es posible que estés pensando: “Vale, bien, hay que dar inteligentemente, pero… ¿y eso cómo se hace?”. He aquí unas reglas:

  • dar incluyéndote a ti mismo, es decir, tener en cuenta las necesidades propias, no solo las de la otra persona, participar de la donación;
  • contener el coste de la ayuda (ser consciente de su coste);
  • ejercitar estrategias que aumenten los valores de la persona;
  • ver la repercusión de tu generosidad, es decir, ver el resultado de ella;
  • DIVERTIRTE siendo generoso.

Y he aquí el ejercicio para esta semana: ALTRUISMO CREATIVO… y no te va a quedar más remedio que divertirte. No se trata de observar el comportamiento altruista de los demás, sino de actuar. Intenta hacer el ejercicio con personas desconocidas. Tendrás que gastar una especie de “inocentada” (no se trata de hacer un favor) pero con la que la “víctima” también se divierta, y además has de observar las “las 3 reglas del dar”: contener el coste de dar, diversión para ambas partes y registrar la repercusión que tiene tu altruismo. ¡Manos a la obra!

  1. Elige una persona o personas.
  2. Elige un plan o idea que llevar a cabo (si no se te ocurre nada, más abajo te doy algunas ideas).
  3. Escríbelo.
  4. Ejecútalo (ten en cuenta el coste de dar, la diversión para ambas partes y el registro de la repercusión de tu “inocentada”).

Preguntas a posteriori (respóndelas una vez que hayas llevado a cabo tu idea)

  1. ¿Cuál fue tu idea?
  2. ¿Cómo ejecutaste tu idea/plan? ¿Te ceñiste a “las tres reglas del dar”? Si no, ¿por qué?
  3. ¿Qué sintió la persona objeto de tu broma? (cuando respondas a esta pregunta, céntrate en lo que esa persona dijo o experimentó con tu acto de altruismo creativo)
  4. ¿Cómo te hizo sentirte este ejercicio? ¿Qué repercusión tuvo en ti?

Por si no se te ocurre ninguna idea, aquí tienes 10 ideas para el altruismo creativo:

  • Deja demasiada propina, muchísima más, la próxima vez que te den un buen servicio.
  • En un día caluroso, coge 20 botellas de agua fría y dásela a corredores de un parque cercano.
  • Ponte un disfraz ridículo (mickey mouse, batman, spiderman…) que te cubra la cara, sitúate en una esquina y ofrece “choques de mano” a todo el mundo que pase.
  • Invéntate carteles divertidos y pégalos en tu vecindario (quítalos después de un tiempo, claro)
  • Dona los libros que te sobren a una biblioteca, o dona ropa a alguna organización o gente que viva en algún barrio pobre.
  • Encuentra a alguien con quien mucha gente se haya metido por internet (calumnias, comentarios despectivos, etc.) y escríbele una nota de apoyo (incluso aunque no estés totalmente de acuerdo con lo que esa persona dijo o hizo)
  • Acude a un espectáculo con un grupo de amigos y grita y anima a los actores o a quien esté representando en el escenario. Hazles sentir como los mejores “actores” del mundo.
  • Recoge unas cuantas flores silvestres, haz un ramo y déjalo a la puerta de algún vecino con una nota que diga: “Gracias por ser un gran vecino”.
  • Acude a una residencia de ancianos y ofrécete para cantar, leer, hacer trucos de magia o simplemente escuchar las historias de los mayores.
  • Déjale la cámara a un “sintecho” y pídele que dé un paseo contigo y que saque fotos de las cosas que le interesen. Invítale a comer más tarde y averigua por qué tomó las fotos que tomó. Luego, revélalas y dale una copia.

Si no te gustan estas ideas, emplea tu imaginación y crea las tuyas propias. Buena suerte y… ¡diviértete mucho! Volveré dentro de unos 604.800 segundos, es decir, dentro de una semana. Mientras tanto ¡que la dicha te acompañe!

Experimento de Harlow: AMOR MATERNO
Dar para ser felices
Se amable contigo mismo, Kristin Neff.

Michael Thallium

Global & Greatness Coach
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