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Cómo lograr que los niños se interesen por la música de concierto (Parte V)

Hoy profundizamos un poco más en el debate de la serie Cómo lograr que los niños se interesen por la música de concierto. Para leer los anteriores artículos sobre este mismo asunto: Parte IParte IIParte III y Parte IV.

A continuación la traducción del artículo de Robert Greenberg. El original en inglés se puede leer AQUÍ.

La sugerencia número uno para lograr que nuestros pequeños se interesen por la música: poner música variada en casa y en el coche.

Como si ustedes necesitaran que se lo dijera.

Si dejamos la selección musical enteramente en manos de los niños, esta será Raffi y Miley Cyrus hasta que tengan diez años y después cualquier música que elijan poner a tope en la intimidad de sus auriculares hasta que se marchen de casa a los 18 (si es que alguna vez lo hacen).

bach-258x300A nosotros, los adultos, nos incumbe compartir una variedad de música, tanto en casa como en el coche (sí, esto requerirá algunas serias negociaciones, pero se puede hacer). Creo que esa variedad es la clave; que cualquier cosa que insistamos en poner represente la variedad de música de concierto, del mundo, folclore, jazz o rock.

A la par que escuchar una VARIEDAD de música JUNTOS, aquí también hay otros asuntos que destacar. Uno tiene que ver con la variedad sin subjetividad y el otro tiene que ver con que los padres den ejemplo.

Evitar la subjetividad. Si nosotros – como adultos – evitamos ser subjetivos sobre la música que elegimos poner, nuestros hijos tendrán la oportunidad de no desarrollar prejuicios iniciales contra ciertos tipos de música. Por ejemplo, si a una niña de 10 años le digo que la música de Johann Sebastian Bach es la mejor del planeta y esta niña de 10 años sabe de HECHO que la música de Demi Lovato y Beyoncé es con diferencia la mejor del planeta, bueno, entonces… ¡Houston, ya tenemos un problema! Pero si podemos evitar superlativos y comparaciones y nos ajustamos al programa, que es el de la exposición a la música, tendremos más oportunidades de poner una variedad de cosas en la casa mientras que evitamos esas corrosivas conversaciones que dividen. (Sí, por supuesto, la música de Johann Sebastian Bach es, lo miremos por donde lo miremos, mejor que la de Demi Lovato. Pero ese es un juicio al que la niña de 10 años debe llegar por sí misma una vez que haya acumulado la sabiduría y experiencia vital suficientes para hacerlo por sí misma. Sin embargo, sin esa exposición a la música de Bach en algún momento u otro, ella no será capaz de hacer ese juicio.)

Que los padres den ejemplo. Es una verdad de perogrullo que los niños leerán si nosotros les leemos en voz alta y si nos ven leer. Los libros en una casa (o al menos Kindles en todos los rincones) alimentan el respeto por la palabra escrita. El equivalente musical es que los niños escucharán música si se les pone y si los propios padres escuchan música. Puede que los niños no estén locos por la música que los adultos escuchan en sus vidas, pero si escuchamos una variedad de música juntos, creo que irremediablemente llegarán a apreciar esa variedad a la par que su música “generacional”. Recuerden que estamos invirtiendo en el futuro. Exposición primero, apreciación más tarde.

Robert Greenberg

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Michael Thallium
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